24/04/2020 - Hace 1 año
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  • Las despensas se entregan a ricos y pobres, el cerco sanitario afecta a todos por igual

El coronavirus COVID-19 sorprendió y golpeó a la comunidad de Ignacio Allende, municipio de Guadalupe Victoria, sus habitantes no esperaban que en solo unos días este virus les provocaría dolor por la muerte de una joven señora, muy apreciada por todos, para después sumirlos en el pánico por la decisión de las autoridades de imponerles un cerco sanitario.

  • En esta comunidad se registró un brote de SARS-CoV-2, en solo tres días se contabilizaron once personas contagiadas, una de ellas falleció, el resto, afortunadamente evoluciona de manera satisfactoria en aislamiento domiciliario.

Fuimos recibidos en el retén policiaco por el presidente de la junta municipal, Adrián Reyes, y el comisariado ejidal, Rogelio Flores, lugar donde esperamos la llegada del coordinador estatal de Protección Civil, Guillermo Pacheco, y el alcalde Agustín Sosa, quienes tenían la responsabilidad de repartir la ayuda humanitaria, paquetes alimentarios del Plan DN-III-E de la SEDENA.

Adrián Reyes, nos compartió que las familias no estaban preparadas para el cierre de la población, nadie entra y nadie sale, en pocos días sufrieron desabasto de alimentos.

La ayuda está llegando, de los tres niveles de gobiernos, políticos, comerciantes y principalmente de los paisanos; comentó Rogelio Flores, y para administrar esta ayuda se creó un banco de alimentos donde se elaboran despensas, las cuales, se entregan totalmente gratis a quien lo requiera, tanto ricos como pobres, las medidas de prevención del coronavirus no distinguen personas y las necesidades tampoco.

  • La mañana de este viernes, llegaron dos diputados locales, Esteban Villegas y Gerardo Villarreal, para aportar diversos productos al banco de alimentos, principalmente paquetes de pañales, fórmula para leche de bebés, garrafones con agua potable y medicamentos.

Pasadas las 11 de la mañana, llegó una caravana de camionetas con paquetes alimentarios, unidades que fueron sanitizadas para poder ingresar al pueblo y entregar 300 despensas a las familias más vulnerables, se tocó puerta por puerta para evitar filas y contacto entre personas.

Además, por indicaciones del gobernador José Aispuro, según compartió el coordinador de Protección Civil, Guillermo Pacheco, se verificó que el centro de salud esté operando con doctor, enfermera y medicamento suficiente.

Por su parte, el alcalde Agustín Sosa dijo que lo urgente para su gobierno fue garantizar los servicios básicos como agua potable, drenaje, gas y energía eléctrica; y para ello, en cuestión de horas se logró poner en marcha un macro-tinaco que tenía 6 años inoperante, además, logró un acuerdo con una gasera para distribuir este combustible a un precio por debajo de su costo.

Después de cumplir con una serie de requerimientos, como es portar equipo de protección, ser rociados con desinfectante (para entrar y salir del pueblo) y mantener una distancia de dos metros con las personas; el equipo de noticieros del Grupo Garza Limón ingresó a Ignacio Allende.

Pueblo cuyas calles están vacías y las puertas de las casas cerradas, solo observamos una fila en el centro de salud para recoger medicamentos para diabetes e hipertensión, y un tractor rociando sanitizante por las banquetas.

De pronto las campanadas del templo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro irrumpieron entre el silencio y conforme avanzan las camionetas empezaron a salir de sus casas algunas señoras y señores, no se ven niños, los adultos salieron para pedir un paquete alimentario y externar sus preocupaciones.

Inmediatamente, la indicación de las autoridades es no salgan, regresen a sus casas, nosotros entregamos los paquetes en las puertas de sus hogares.

Una de las personas que salió fue Doña Martha Alicia García preocupada no solo por la comida, también por un medicamento porque sufre de cáncer en la piel y no puede salir del pueblo para comprarla, “el COVID-19 nos cambió todo, no nos deja salir la policía”, manifestó.

Asimismo, dijo sentirse angustiada por que se habían llevado a una persona con síntomas y por lo tanto, sospecha que sea un nuevo contagiado, al menos eso escucho decir.

También salió Don Atanasio Hernández para exigir que se trasparente el dinero que está llegando de los paisanos, supo que enviaron 10 mil dólares y no sabe en que los usarán, “siempre hacen mal uso de ese dinero”, reclamó.

En este momento, nos platicó que está sobreviviendo con el dinero de los programas de Bienestar que le acaban de llegar, Adultos Mayores y Bienestar para el Campo (Procampo), pero no le alcanzará para aguantar toda la cuarentena.

Después de algunos minutos, salimos de Ignacio Allende, el corazón de los Llanos, comunidad de tres mil habitantes cuyo principal ingreso son las remesas, dinero que envían los paisanos de los Estados Unidos, por esta razón se abrió de nuevo la oficina de Telecomm, la habían cerrado por la cuarentena, ahora ya pueden cobrar esos dólares que les ayudarán a comprar algo en la tienda.

La comunidad de Ignacio Allende, después de la sorpresa por la llegada del COVID-19, está en calma y en silencio, se percibe el miedo pero también la entereza de su gente para salir adelante de esta situación, en pocos días se han sabido organizar porque han entendido, la mayoría de ellos, la responsabilidad que tienen para cuidar de su salud y de sus familias, así como de sus amigos de las comunidades cercanas y de la cabecera municipal de Guadalupe Victoria.

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