Este Día del Padre, también se llena el cielo de flores
Este Día del Padre, en muchos hogares se festeja con abrazos, comidas y palabras llenas de amor.
Pero también hay quienes celebran de una manera distinta: en silencio, frente a una tumba, con el corazón lleno de recuerdos.
En los panteones, las flores hablan por quienes ya no están. Cada ramito colocado, cada oración susurrada al viento, es un «te extraño», un «gracias por todo», un «nunca te olvido, papá».
Hay padres que ya partieron, pero que siguen vivos en las anécdotas, en los consejos que aún resuenan en la mente, en la forma de ser de sus hijos, en esos detalles pequeños que dejaron huella.
Y ahí, junto a las lápidas, también están ellos: los vendedores de flores. Personas que, con su trabajo, no solo ganan el sustento diario, sino que ayudan a mantener viva una tradición de amor.
Con cada ramo vendido, permiten que ese vínculo entre padres e hijos traspase el tiempo y la ausencia. Porque este Día del Padre también es para recordar. Para honrar con flores, con memoria, y con amor.
A esos papás que ahora descansan en paz, pero que jamás han dejado de ser importantes. Feliz Día del Padre; a los que están, y a los que siempre estarán en el corazón.

Por: Víctor Salas




