Por: Antonio Gaytán
Médico recibió un riñón de su hija, fue su donadora y salvó su vida, una historia de éxito que compartió el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Durango.
Adolfo Rodríguez Soto de 70 años, médico radiólogo pensionado del Seguro Social y jubilado por la Secretaría de Salud, comenzó a tener problemas de salud en el 2020.
Presentaba hinchazón en los pies, edema en miembros inferiores, retención de líquidos y fatiga extrema, acudió con un especialista del IMSS en busca de un tratamiento.
Al realizarle estudios se confirmó insuficiencia renal crónica, las opciones diálisis o hemodiálisis, el paciente optó por la segunda opción.
Durante un año acudió tres veces por semana, con días buenos y otros malos.
El especialista informó que el paciente era candidato para recibir un trasplante de riñón y la hija, Marcela Rodríguez, sin pensarlo decidió donarle un riñón.
Lo siguiente fue acercarse a la coordinación de Donación y Trasplante del Hospital General de Zona No. 1 de IMSS en Durango con la titular la doctora Marcela Ibarra.
Coordinación donde se les dio asesoría y el protocolo de trasplante de donador vivo en este caso por ser familiar tan cercano es más fácil el camino para realizar la donación.
Se les informó de los excelentes beneficios que han recibido las personas trasplantadas y de que por ser padre e hija contaban con un gran porcentaje de compatibilidad.
Cumplieron con todos los requisitos para entrar en el protocolo de paciente trasplantado.
La médica que la intervino fue la nefróloga Ana Francisca Alanís Aranda en la Unidad Médica de Alta Especialidad No. 71 en Torreón Coahuila, quien comentó que el pronóstico inicial fue complicado en pocos meses.
El proceso de recuperación fue bueno, su creatinina bajó de inmediato hasta 1.2, misma que ha mantenido. En cuanto su pronóstico actual se da una sobrevida de varios años con excelente calidad de vida.
La doctora comentó que la hija al igual que él gozan de excelente salud, ya se integraron a sus actividades normales y siguen con chequeos constantes para evitar cualquier complicación.
Marcela Rodríguez hija del paciente, invitó a ser donadores de órganos tanto al morir como en vida, “yo sin pensarlo se lo doné porque es mi padre y creo que es un acto de amor, me siento muy bien, no parece que tengo solo un riñón, me siento contenta por ser donadora y darle una segunda oportunidad de vida, a quien me dio la vida”.
Médico recibe un riñón de su hija, fue su donadora y salvó su vida, es una historia de éxito del IMSS y de amor entre padre e hija.
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