De dos a tres meses tardará en sanar la guacamaya que fue atacada por varias personas en la zona sierra de Pueblo Nuevo, por el momento está a cargo del Instituto Municipal de Conservación de la Vida Silvestre en Durango, según lo informó su director, Juan Emilio Camacho Rocha, quien dio a conocer que esta ave tiene una herida por un proyectil en su ala izquierda, es de entrada y salida que afectó solo músculo, aunque su estado aún es delicado.
Recordó que la guacamaya, es un animal silvestre, por ello se trata de alimentarla con lo que usualmente come en su estado natural, semillas secas como girasol y cacahuates, así como algunas frutas; por fortuna ha respondido a la alimentación, hasta este momento no se sabe con qué se le ocasionó la herida, el hecho es que tiene una perforación en su músculo, lamentablemente aún se encuentra estresada y se espera que se recupere para poderla liberar en su entorno.
La guacamaya se encuentra resguardada en el Zoológico Sahuatoba y recibiendo atención médica en su Clínica Veterinaria, a solicitud de la Delegación de la Profepa y por interés del Presidente Jorge Salum en su cuidado.
El médico adelantó que de continuar su evolución como hasta ahora existe la posibilidad de que se recupere en alrededor de 60 días para posteriormente considerar su liberación, en conjunto con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Destacó que la Clínica del Zoológico, creada en esta administración por el alcalde Jorge Salum, cuenta con el equipo necesario y el personal capacitado para atender a las especies silvestres; no es pública, pero en esta ocasión la guacamaya se tiene en resguardo a iniciativa de Profepa.
Finalmente, dijo que por fortuna los ataques en contra de animales silvestres no son muy comunes, poco a poco la sociedad ha tomado conciencia sobre la importancia de preservar los hábitat naturales y quienes viven en los mismos; este ejemplar es un icono, uno de los pericos más grandes den este país, es la Guacamaya Verde protegida y enlistada en la Norma Oficial de estatus de protección, porque está en peligro de extinción, aunque no faltan los desadaptados que aún atacan la vida animal.





