Por: Antonio Gaytán
Los efectos del cambio climático como sequía y temperaturas extremas afectan negativamente a la sierra de Durango, expresó la titular de la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente (SRNMA), Claudia Hernández.
La funcionaria externó su preocupación en esta época de estiaje porque se incrementa el riesgo de incendios, así como la propagación de plagas, como son los gusanos descortezadores.
«No podemos negar que el cambio climático es una realidad y que ha afectado a nuestros bosques, ahorita estamos abocados en la prevención de incendios forestales, con la campaña del manejo de fuego adecuado», expresó.
Se activaron brigadas en coordinación con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y silvicultores, en los municipios más proclives a detonar incendios como Canatlán, Santiago Papasquiaro, Tepehuanes, Guanaceví, San Dimas, Pueblo Nuevo, Mezquital y Durango; principalmente.
- Hasta el momento se han contabilizado 30 incendios forestales con 800 hectáreas afectadas; los municipios con mayor extensión siniestrada son Pueblo Nuevo con 122 hectáreas y Mezquital con 117 hectáreas.
El pronóstico que se tiene es que este 2023 se sufrirá una sequía compleja, actualmente el 100% del territorio sufre de sequía moderada a sequía severa; con riesgo de avanzar a sequía extrema y sequía excepcional.
Condiciones que detonan la propagación de plagas como paso en 2010, 2011 y 2012; que se perdieron un millón de pinos que estaban infestados de gusano descortezador.
Periodos prolongados con escases de lluvias reduce el crecimiento de los árboles y plantas del bosque, lo que puede hacerlos más susceptibles a enfermedades y plagas.
Además, pone en peligro a las especies que habitan el bosque, desde animales grandes hasta microorganismos del suelo, lo que puede tener consecuencias graves en la biodiversidad del ecosistema.
La falta de agua propicia que los árboles se sequen y se conviertan en combustible para los fuegos forestales, siniestros que tienen un efecto devastador en el ecosistema del bosque.
Asimismo, se seca el suelo y se vuelva más propenso a la erosión, lo que puede tener efectos negativos en la calidad del agua y la salud del ecosistema acuático cercano.




