Por: Brenda Maurer
Su pancita les duele de hambre, lógicamente no ponen atención a sus clases, hablamos de tres de cada 10 niños que llegan a la escuela sin desayunar porque el dinero no les alcanza a sus papás para que puedan hacer sus tres comidas, reconoce María Patricia Ibarra, directora municipal de educación.
Tenemos a niños que están en extrema pobreza y por ello, el presidente Toño Ochoa ha puesto mucho interés en abrir los comedores comunitarios. Ya se abrió el primero, al cual asisten los niños que más lo necesitan.
Cuando un niño llega sin comer a la escuela, no se puede concentrar en sus estudios, solo piensa en lo que siente en su pancita y en que quiere comer. Por el contrario, cuando un niño llega bien alimentado porque sus papás si tiene el recurso para atenderlos, captan todos los conocimientos que les ofrece el maestro.
Cuando detectamos a un niño en malas condiciones nos acercamos a ellos y nos dicen que tienen hambre; nosotros mismos los vemos desganados, incluso los maestros les dan su lonche o les compran algo para desayunar “la verdad es que muchas veces los maestros también actuamos como padres de familia”.
Finalmente, comentó que la dirección de educación trabaja de la mano con el DIF Municipal, para atender de manera conjunta estos casos y canalizarlos para que reciban todo el apoyo que necesitan, velando siempre por el bienestar de los niños.





