Violencia obstétrica afecta a mujeres en Durango; persisten carencias en salud, atención al embarazo
05/09/2025 - Hace 9 meses en DurangoViolencia obstétrica afecta a mujeres en Durango; persisten carencias en salud, atención al embarazo
La violencia obstétrica es un tema que sigue presente en Durango, especialmente en mujeres que viven en comunidades rurales y zonas indígenas. Gloria Arreola señaló que cada 25 se conmemora la lucha contra este tipo de violencia, y además se abordan asuntos relacionados con la seguridad de las mujeres y productos de gestión menstrual.
“Lo que tenemos fijo en la agenda es el tema de violencia, seguridad para mujeres y los casos de amparos que ya han tenido resoluciones. Lo que compete ahora es el seguimiento ciudadano y de justicia”, explicó Arreola.
Violencia obstétrica en comunidades rurales
Uno de los mayores problemas detectados es la atención deficiente en centros de salud. Muchas mujeres, al acudir a consultas ginecológicas o al momento del parto, no reciben atención adecuada. En varios casos, los partos ocurren en salas de espera o incluso en los hogares debido a la falta de recursos para trasladarse desde un ejido hasta un hospital.
La violencia obstétrica también se manifiesta cuando se obliga a las mujeres a tener partos naturales, aunque por salud de la madre o del bebé se debería optar por una cesárea. Además, existen carencias graves en el acceso a vitaminas, medicamentos y anestesia durante el embarazo y la atención ginecológica.
Salud ginecológica y embarazo adolescente
El tema de la salud reproductiva también enfrenta una deuda histórica, en especial cuando se habla de embarazo adolescente. Existen casos alarmantes de niñas con embarazos donde la diferencia de edad con la pareja llega hasta los 50 años, lo cual constituye una forma de violencia obstétrica y social.
Arreola enfatizó que se debe abrir el debate sobre estas problemáticas y garantizar el acceso a servicios de salud dignos y oportunos para todas las mujeres, sin importar su origen o situación económica.
Por: Mónica Haro




