¡De película! Científicos reclutan chinches para esclarecer crímenes
26/11/2025 - Hace 6 meses en Internacional¡De película! Científicos reclutan chinches para esclarecer crímenes
De ser consideradas plagas indeseables, las chinches tropicales podrían convertirse en una herramienta forense inesperada. Un equipo de la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) descubrió que estos diminutos insectos pueden conservar ADN humano hasta por 45 días después de alimentarse, una capacidad que abre nuevas posibilidades para investigaciones criminales.
En un laboratorio de la USM, investigadores crían cientos de Cimex hemipterus en contenedores envueltos en plástico oscuro que replican sus escondites favoritos en colchones y almohadas. Allí, según explica el entomólogo Abdul Hafiz Ab Majid, las chinches ingieren entre 1.5 y 5.3 microlitros de sangre —menos que una gota— suficiente para extraer información genética útil. El especialista señala que, a partir de esa mínima cantidad, sería posible obtener un perfil genético completo y ayudar a reconstruir la presencia de un sospechoso en una escena del crimen.
Hafiz recuerda que en Malasia se les llama “musuh dalam selimut”, el “enemigo en la manta”. “Pero también pueden funcionar como pequeños espías”, comenta, al destacar que han logrado recuperar rasgos fenotípicos —como sexo, color de ojos, cabello y tono de piel— utilizando marcadores STR y SNP, técnicas estándar en genética forense.
Este proyecto, desarrollado durante casi cinco años por Hafiz y la investigadora posdoctoral Lim Li, fue publicado en la revista Nature y constituyó la primera aplicación forense documentada de chinches tropicales. A diferencia de mosquitos y moscas, subrayan los científicos, las chinches no vuelan y se desplazan apenas unos seis metros desde donde se alimentan. Esto las convierte en rastros biológicos más confiables: si están en un lugar, es muy probable que la persona cuya sangre contienen haya estado allí también.
Lim, quien participa en los experimentos como “víctima voluntaria”, permitió que los insectos se alimentaran de su propia sangre para medir cuánto tarda en degradarse el ADN. Asegura que las chinches son “criaturas incomprendidas”, pues —a pesar de sus molestas picaduras— no transmiten enfermedades.
El entusiasmo, sin embargo, viene acompañado de cautela. Hafiz advierte que aunque estos insectos podrían convertirse en una herramienta valiosa para investigaciones recientes, no ofrecen soluciones para casos antiguos. Su utilidad depende del corto periodo en que el ADN se mantiene estable dentro del insecto y, por supuesto, de que una chinche esté presente en la escena.
Aun con sus limitaciones, la idea de que un insecto doméstico pueda aportar pistas cruciales a la policía revela cómo la biología y la tecnología forense continúan ampliando sus fronteras… incluso en los rincones más inesperados.
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