Descubren un agujero negro que crece a ritmo extremo
12/03/2026 - Hace 3 meses en InternacionalDescubren un agujero negro que crece a ritmo extremo
Un equipo de astrónomos ha revelado el hallazgo del cuásar ID830, un objeto celeste extremadamente brillante en el espectro de rayos X, situado a una distancia de z = 3.4, lo que equivale a 1800 millones de años después del Big Bang.
Este fenómeno cósmico alberga un agujero negro de masa intermedia, marcando un hito en la comprensión de la evolución galáctica.
Un Fenómeno Inusitado
El estudio destaca un inusual exceso de emisión en rayos X, que sugiere la presencia de un chorro de radio poderoso y una corona caliente activa, conocidas en la jerga astronómica como una fase de acreción super-Eddington. Esta etapa desafía los modelos convencionales de crecimiento galáctico, sugiriendo un tránsito del cuásar hacia un estado más estable tras un estallido de acreción.
Esta fuente representa un eslabón clave para comprender la retroalimentación de los núcleos galácticos activos y su impacto en la formación de las galaxias anfitrionas, generalmente jóvenes y en proceso de formación estelar. El mecanismo de retroalimentación, impulsado por chorros energéticos, regula el crecimiento del agujero negro y la evolución de la galaxia circundante.
Impacto en la Evolución Cósmica
El límite de Eddington, que establece la cantidad máxima de gas que un agujero negro puede acretar, es superado en este caso, generando potentes chorros de radio con una energía estimada en 10 a la 46 ergios por segundo. Estos chorros calientan el gas circungaláctico, impidiendo la formación de nuevas estrellas y sugiriendo que el cuásar ID830 está moldeando activamente su galaxia anfitriona.
Este descubrimiento es crucial para entender cómo los agujeros negros supermasivos alcanzaron colosales masas rápidamente en el universo temprano, proporcionando evidencia observacional de que crecer por encima del límite físico teórico es posible.
Observaciones Futuras y Relevancia
Para medir la luminosidad de ID830 en distintas bandas de energía, se utilizaron avanzados observatorios espaciales y terrestres, incluyendo el telescopio espacial eROSITA, el Very Large Array, y el telescopio Subaru, entre otros. Estos hallazgos subrayan la necesidad de continuar estudiando estos objetos con herramientas como el JWST para descifrar su influencia en la evolución de las primeras estructuras cósmicas.
Los datos sugieren que estos agujeros negros podrían ser más comunes en el universo temprano de lo que se pensaba, destacando la subestimada influencia de estos gigantes en la evolución cósmica inicial.
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