¿Por qué el calor nos vuelve tan gruñones? La ciencia detrás del mal humor en verano
03/07/2025 - Hace 11 meses en Internacional¿Por qué el calor nos vuelve tan gruñones? La ciencia detrás del mal humor en verano
Durante los meses de verano, muchas ciudades del país enfrentan temperaturas que superan los 40 grados centígrados, generando días asfixiantes que no solo afectan el cuerpo… sino también el carácter. ¿Te has sentido más irritable últimamente? No estás solo. El calor tiene efectos directos en el estado de ánimo, y la ciencia ya tiene varias respuestas que explican este fenómeno.
Varios estudios científicos confirmaron que las altas temperaturas provocan cambios fisiológicos que pueden alterar la conducta de forma significativa. Uno de los primeros efectos es el aumento de la sudoración, lo cual puede derivar en deshidratación si no se repone adecuadamente el líquido perdido.
Esta deshidratación, aunque leve, afecta el funcionamiento del cerebro, especialmente las regiones responsables del control del estrés y la tolerancia emocional. Como resultado, nos volvemos más susceptibles a estallidos de ira, molestias pequeñas se sienten gigantes y perdemos la calma con facilidad.
El calor no solo afecta el día: también puede arruinar las noches. Durante las olas de calor, es común que las personas tengan problemas para conciliar el sueño o descansar adecuadamente, lo cual repercute directamente en su humor al día siguiente.
Dormir mal, altera la regulación emocional, reduce la paciencia y aumenta los niveles de cortisol, la hormona del estrés, generando un círculo vicioso donde el cansancio y el calor se alimentan mutuamente, y la tolerancia disminuye drásticamente.
Según datos publicados por el portal eldiario.es, el calor también provoca que el ritmo cardíaco se acelere y la presión arterial aumente, señales que el cuerpo interpreta como una situación de amenaza. Esto activa el sistema de respuesta al estrés, generando una mayor secreción de cortisol, lo que incrementa la irritabilidad, incluso sin una causa evidente.
Además, cuando el cuerpo ya no logra regular su temperatura mediante el sudor, el sistema respiratorio sufre una disminución del oxígeno disponible, lo cual afecta directamente nuestras funciones cognitivas y emocionales, facilitando respuestas impulsivas y agresivas.
El especialista Ramón Lozano, académico de la UNAM, señaló que el hipotálamo, una parte del cerebro que se encarga de regular la temperatura corporal, no cuenta con mecanismos suficientes para compensar los aumentos extremos de temperatura.
Pero eso no es todo: el hipotálamo también está involucrado en la regulación del apetito y la sed, por lo que el calor extremo no solo desajusta nuestra temperatura, sino también nuestras ganas de comer, beber, y hasta nuestra energía para socializar o realizar actividades cotidianas.
No todos reaccionan igual ante el calor. Algunos individuos cuentan con un sistema termorregulador más eficiente o se han adaptado mejor al clima cálido. Sin embargo, para gran parte de la población, los altos niveles de temperatura se traducen en mal humor, fatiga e irritabilidad, incluso sin notarlo.
Consejos para no perder la cabeza con el calor
Para contrarrestar estos efectos, los expertos recomiendan:
- Mantenerse bien hidratado durante el día
- Evitar la exposición directa al sol entre las 11:00 y 16:00 horas
- Dormir en habitaciones frescas o ventiladas
- Consumir alimentos ligeros y refrescantes
- Vestir ropa cómoda y de colores claros
Y sobre todo: tener paciencia consigo mismo y con los demás. El calor afecta a todos, y ser conscientes de ello puede ayudarnos a manejar mejor las emociones y evitar conflictos innecesarios.
Te puede interesar: Revolución desde México: científicos desarrollan medicamentos que podrían frenar el envejecimiento




