Dichos de la Casa Blanca reavivan dudas sobre los verdaderos objetivos de EU en Venezuela
19/12/2025 - Hace 6 meses en InternacionalDichos de la Casa Blanca reavivan dudas sobre los verdaderos objetivos de EU en Venezuela
Las recientes declaraciones de Susie Wiles, secretaria general de la Casa Blanca, han abierto un nuevo flanco de cuestionamiento sobre la política de Estados Unidos hacia Venezuela, particularmente en relación con los ataques contra embarcaciones en alta mar atribuidas al narcotráfico. En entrevistas publicadas, Wiles sugirió que estas acciones responden, en realidad, a una estrategia de presión directa para forzar la rendición del presidente venezolano Nicolás Maduro, una motivación que no ha sido reconocida públicamente por la administración de Donald Trump.
Según Wiles, el presidente estadounidense estaría dispuesto a mantener los ataques “hasta que Maduro se rinda”, lo que implicaría un objetivo político más amplio que el combate al tráfico de drogas, argumento que el Gobierno ha sostenido de forma reiterada. Estas declaraciones contrastan con la postura oficial expresada por funcionarios como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien ha insistido en que las operaciones buscan proteger a la población estadounidense del ingreso de estupefacientes, así como con los mensajes de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, centrados en la seguridad de las fronteras marítimas.
La falta de consistencia en la narrativa oficial también se ha evidenciado en la información sobre el destino de la primera embarcación atacada. Mientras que inicialmente se afirmó que se dirigía a Estados Unidos, versiones posteriores indicaron que el navío pretendía encontrarse con otro barco rumbo a Surinam, un país que funciona principalmente como punto de tránsito de drogas hacia Europa, no hacia territorio estadounidense. Este cambio de versión cobró mayor relevancia tras revelarse que el ataque dejó sobrevivientes que habrían sido posteriormente ejecutados, lo que podría constituir un crimen de guerra.
En paralelo, el discurso del Gobierno estadounidense sobre Venezuela ha evolucionado. Aunque en un inicio las amenazas de acciones militares y sanciones se justificaron como parte de la lucha contra el narcotráfico, en semanas recientes han surgido referencias explícitas a otros intereses estratégicos. Trump ha señalado públicamente la intención de recuperar activos petroleros que, según su versión, fueron “arrebatados” a empresas estadounidenses tras la nacionalización de la industria energética venezolana.
Asimismo, la posibilidad de un cambio de régimen —un concepto que funcionarios habían evitado respaldar abiertamente— ha cobrado mayor peso en el discurso presidencial. Si bien en septiembre Trump descartó que ese fuera un objetivo, declaraciones más recientes, tanto de Wiles como del propio mandatario, sugieren que la salida de Maduro del poder es un desenlace esperado por Washington.
Este giro discursivo se produce en un contexto de creciente rechazo interno. De acuerdo con encuestas recientes, 63 % de los votantes estadounidenses se oponen a una acción militar en Venezuela, frente a solo 25 % que la respaldan. Analistas advierten que la falta de transparencia y la variación en los argumentos oficiales dificultan la legitimación pública de una política que podría escalar hacia un conflicto internacional, con precedentes históricos que refuerzan la sensibilidad del tema en la opinión pública estadounidense.
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