El Parlamento iraní desafía a Trump
En una sesión abierta del Legislativo este domingo 11 de enero de 2026, el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia severa a la administración de Donald Trump: cualquier ataque estadounidense contra territorio iraní convertirá de inmediato a Israel y a todos los activos militares de Washington en la región en «objetivos legítimos».
La declaración de Qalibaf surge como respuesta directa a las recientes amenazas del presidente Trump, quien ha sugerido una intervención en la República Islámica si el gobierno no detiene la represión contra la ola de protestas que inició el pasado 28 de diciembre. El político iraní recomendó a Trump desconfiar de los consejos que recibe sobre una ofensiva militar y extendió la advertencia a los aliados regionales de Estados Unidos.
La narrativa de los «cuatro frentes»
Qalibaf sostuvo que Irán se encuentra actualmente bajo asedio en cuatro frentes simultáneos: el económico, el cognitivo, el militar y el terrorista. Según el alto funcionario, tanto Estados Unidos como Israel están instrumentalizando las «legítimas» demandas económicas de la población para desestabilizar el país.
Si bien el presidente del Parlamento reconoció la validez de las reivindicaciones financieras que originaron las manifestaciones, fue enfático al criminalizar a los sectores más activos de la protesta:
- Acusaciones de traición: Calificó a parte de los manifestantes como «mercenarios extranjeros» y agentes al servicio del Estado Islámico (Daesh).
- Respuesta judicial: Advirtió que los detenidos serán castigados y que quienes porten armas enfrentarán una respuesta «dura e implacable».
- Desmantelamiento de células: Citando a la agencia Tasnim, las autoridades aseguran haber desarticulado diversas células terroristas vinculadas a potencias extranjeras en los últimos días.
Las protestas en Irán, motivadas originalmente por el alto costo de vida y la inflación, han derivado en un conflicto de seguridad nacional. El gobierno iraní acusa a los manifestantes de atacar propiedad privada y actuar «al estilo del Estado Islámico», sin mostrar piedad por civiles.
Esta escalada retórica pone al mundo en alerta ante la posibilidad de un conflicto abierto en el Golfo Pérsico. Mientras Trump utiliza la presión internacional para denunciar la represión, Teherán refuerza su narrativa de unidad nacional frente a lo que consideran una «guerra terrorista» orquestada desde el exterior para derrocar al sistema islámico vigente desde 1979.
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