Irán marca límites en el diálogo con EE. UU.
El gobierno de la República Islámica de Irán manifestó este domingo una postura de máxima firmeza frente a las recientes aproximaciones diplomáticas con Estados Unidos. El canciller Abás Araqhchi descartó categóricamente cualquier posibilidad de que su país renuncie al enriquecimiento de uranio, asegurando que esta determinación se mantendrá firme «incluso en caso de guerra». Con esta declaración, Teherán fija una línea roja en las conversaciones celebradas en Omán, las primeras tras la escalada bélica iniciada en junio por Israel.
Araqhchi expresó sus dudas sobre la «seriedad» de la administración estadounidense para entablar negociaciones reales. Mientras Washington busca un acuerdo integral que limite las capacidades balísticas iraníes y el apoyo a grupos regionales hostiles a Israel, la delegación iraní insiste en que el diálogo debe centrarse exclusivamente en su programa nuclear, el cual defienden como un derecho soberano con fines civiles. Ante este escenario, el jefe de la diplomacia iraní informó que se encuentra en consultas con sus «socios estratégicos», específicamente China y Rusia, para evaluar la continuación de las pláticas.
A la par de la rigidez en política exterior, el régimen iraní ha intensificado la presión sobre la disidencia doméstica. En las últimas horas se reportó la detención de tres figuras del campo reformista, así como la condena a seis años de prisión para la activista y Premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi. Estas acciones son interpretadas por analistas internacionales como una señal de cohesión y control interno frente a las presiones externas, endureciendo el entorno previo a cualquier posible acuerdo internacional.
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