Israel se prepara para acudir a las urnas
Las elecciones en Israel se celebrarán el próximo 27 de octubre, luego de que la Knéset complete por primera vez en casi cuatro décadas su periodo constitucional sin ser disuelta de manera anticipada. Los comicios marcarán un hecho inédito en la política israelí y representarán la primera consulta nacional desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, que derivó en la guerra en Gaza.
La confirmación fue realizada por las autoridades parlamentarias durante una sesión de la Comisión de la Knéset, donde la asesora jurídica del Parlamento, Sagit Afik, informó que la actual legislatura concluirá su mandato conforme a la ley.
Knéset concluirá su mandato completo
Durante la reunión, Afik explicó que el Parlamento no será disuelto antes de tiempo, por lo que no será necesario aprobar una legislación especial para convocar a las elecciones.
El receso legislativo comenzará el próximo 17 de julio y, a partir de esa fecha, iniciará formalmente el proceso electoral.
La decisión convierte a esta legislatura en la primera en varias décadas que completa íntegramente los cuatro años establecidos por la legislación israelí, un hecho poco común debido a la histórica inestabilidad política del país.
Netanyahu buscará mantenerse en el poder
Las elecciones pondrán a prueba el liderazgo del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien encabeza el gobierno desde diciembre de 2022 y es el mandatario que más tiempo ha ocupado ese cargo en la historia de Israel.
El dirigente llegará a las urnas en un contexto complejo, marcado por la guerra en Gaza, un proceso judicial por presuntos actos de corrupción y un descenso en el respaldo reflejado por distintas encuestas.
Entre los principales perfiles que aparecen como posibles contendientes destacan el exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, y el ex primer ministro Naftali Bennett.
Guerra y política marcarán la campaña
El actual gobierno, integrado por el Likud junto con partidos ultraortodoxos y de derecha nacionalista, enfrentó durante la legislatura diversas tensiones internas relacionadas con el servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos.
A ello se suma el impacto político de la guerra en Gaza, que incrementó la movilización de reservistas y generó cuestionamientos sobre la estrategia de seguridad del Ejecutivo tras el ataque de Hamas.
El resultado de los comicios definirá la integración de los 120 escaños de la Knéset y determinará qué bloque contará con la mayoría necesaria para formar el próximo gobierno israelí.
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