Más de 400 músicos apagan su sonido en Israel como protesta global
18/09/2025 - Hace 9 meses en InternacionalMás de 400 músicos apagan su sonido en Israel como protesta global
Un movimiento sin precedentes sacudió a la industria musical internacional: más de 400 artistas y sellos discográficos decidieron retirar su música de las plataformas digitales en Israel como protesta contra la violencia en Gaza. La campaña, llamada “No Music for Genocide”, reúne a músicos de talla mundial como Massive Attack, Rina Sawayama, Primal Scream, Japanese Breakfast y King Krule, quienes buscan visibilizar la situación en Palestina y ejercer presión política a través del poder cultural.
El boicot cultural consiste en bloquear la disponibilidad de la música de los artistas participantes en Israel. Inspirado en acciones históricas como el boicot contra el apartheid en Sudáfrica, este movimiento sostiene que el arte no es neutral, sino una herramienta capaz de denunciar injusticias. “Nuestro trabajo creativo nos da poder y agencia… cuando lo usamos juntos, añadimos presión unificada a un movimiento global que exige terminar con la impunidad”, expresó la organización promotora.
Massive Attack, uno de los grupos más activos en esta causa, fue más allá al romper públicamente con Spotify a nivel global, argumentando que la inversión de la plataforma en Helsing, una empresa de inteligencia artificial militar, contradice los valores de la música y la vida. “El dinero ganado con el esfuerzo de los fans y el trabajo creativo de los músicos está financiando tecnologías letales y distópicas. Enough is more than enough”, señalaron. Aunque Spotify respondió defendiendo a Helsing como una compañía de defensa, la decisión de la banda británica se mantiene firme.
Otros artistas que han dado un paso al frente son Faye Webster, Amyl and the Sniffers, Soccer Mommy, Godspeed You! Black Emperor, Wu Lyf y Deerhoof. Incluso agrupaciones como King Gizzard and the Lizard Wizard optaron por migrar parte de su catálogo a Bandcamp bajo la modalidad “paga lo que quieras”, logrando un aumento inmediato en reproducciones y apoyo directo de sus seguidores.
Con “No Music for Genocide”, la música deja de ser únicamente entretenimiento para convertirse en un canal de denuncia y solidaridad. La acción busca demostrar que la comunidad artística puede tener un impacto real en debates internacionales, recordando que la cultura es también un terreno de resistencia política. El mensaje es claro: el arte no puede permanecer indiferente ante lo que los artistas consideran violaciones graves a los derechos humanos.
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