En la misa del Miércoles de Ceniza, el papa Francisco instó a la introspección en un mundo dominado por lo «social» y la exposición constante.
En este tiempo de Cuaresma, el Papa enfatizó la importancia de despojarse de las máscaras sociales y abrazar la verdad de uno mismo, reduciendo el frenesí y reconociendo la vida como algo más que una actuación.
Aunque el Papa presidió el rito de la imposición de la ceniza en la basílica de Santa Sabina de Roma, no participó en la procesión previa debido a problemas de movilidad.
En su homilía, lamentó cómo la sociedad actual a menudo nos lleva a vivir en la superficie, anhelando ser admirados y necesitados de reconocimiento constante, sin tener tiempo para la reflexión interior ni para custodiar nuestras experiencias más íntimas.
Francisco llamó a los fieles a buscar la oración silenciosa y a despojarse de las capas mundanas para volver al corazón y lo esencial.
La celebración del Miércoles de Ceniza en la colina romana del Aventino se llevó a cabo con la participación de cardenales, obispos, clérigos y algunos fieles, destacando la importancia de este tiempo de reflexión y penitencia en el calendario litúrgico católico.