Granjero asesina a dos mujeres y arroja los cuerpos a los cerdos
09/08/2025 - Hace 10 meses en InternacionalGranjero asesina a dos mujeres y arroja los cuerpos a los cerdos
Dos mujeres perdieron la vida en una granja ubicada en la provincia de Limpopo, en lo que las autoridades sudafricanas han calificado como un caso de homicidio que ha generado gran conmoción nacional.
Las víctimas fueron identificadas como Maria Makgato, de 45 años, y Lucia Ndlovu, de 34 años. Según el expediente judicial, ambas mujeres se encontraban en el predio agrícola con la intención de recolectar productos lácteos vencidos que se utilizaban para alimentar a los cerdos.
Un hombre que las acompañaba, identificado como el esposo de Ndlovu, resultó herido durante el incidente pero logró escapar y notificar a las autoridades sobre lo ocurrido.
Los cuerpos de las víctimas fueron encontrados días después en una pocilga de cerdos, en avanzado estado de descomposición. Este hallazgo provocó una onda de indignación a nivel nacional y ha mantenido el caso bajo intensa atención mediática.
Tres hombres enfrentan cargos en relación con este caso:
- Zachariah Johannes Olivier, de 60 años, propietario de la granja
- William Musora (también registrado como Musuro o Musrora), empleado de entre 45 y 50 años
- Adrian Rudolph de Wet, supervisor de entre 19 y 20 años
Los tres acusados enfrentan cargos por asesinato premeditado, intento de asesinato, tenencia ilegal de arma de fuego y obstrucción de la justicia. Musora enfrenta cargos adicionales relacionados con su estatus migratorio irregular en el país.
En una audiencia reciente, De Wet ofreció testimonio como posible colaborador del Estado. Según su declaración, Olivier habría sido quien disparó a las dos mujeres, y posteriormente le habría ordenado alimentar los cuerpos a los cerdos para destruir la evidencia.
El tribunal está evaluando si acepta este testimonio de colaboración, lo cual podría resultar en el retiro de los cargos contra De Wet.
El caso ha atraído protestas de organizaciones políticas, incluidos los Economic Freedom Fighters, quienes han exigido que no se otorgue libertad bajo fianza a los acusados y que la granja sea cerrada de inmediato.
La Comisión Sudafricana de Derechos Humanos se ha pronunciado sobre la gravedad del caso, enfatizando la necesidad de promover el diálogo comunitario para prevenir actos de venganza o justicia por mano propia.
El caso ha reavivado tensiones raciales en Sudáfrica, considerando que los acusados son de origen blanco y las víctimas de origen negro. Esta situación se enmarca en el complejo legado de desigualdad rural y disputas sobre la tenencia de tierras que persiste desde el fin del apartheid.
Las críticas también han señalado la continua vulnerabilidad de los trabajadores rurales y de las personas que dependen de recursos básicos para subsistir, en un país que enfrenta altos índices de criminalidad y desigualdad socioeconómica.
El juicio continúa bajo estrecha vigilancia pública y mediática, mientras las autoridades judiciales evalúan las pruebas y testimonios presentados en el caso.
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