El uso de smartphones reduce un 21% la calidad del semen
03/03/2026 - Hace 3 meses en InternacionalEl uso de smartphones reduce un 21% la calidad del semen
Un exhaustivo estudio realizado por la Universidad de Ginebra (Unige) y el Instituto Suizo de Salud Pública y Tropical (Swiss TPH) ha revelado una correlación directa entre la frecuencia del uso de teléfonos móviles y la disminución en la concentración de espermatozoides. Tras analizar a 2,886 jóvenes durante un periodo de 13 años (2005-2018), los científicos determinaron que los usuarios intensivos —aquellos que utilizan su dispositivo más de 20 veces al día— presentan una concentración promedio de 44,5 millones de espermatozoides por mililitro, cifra significativamente inferior a los 56,5 millones registrados en usuarios ocasionales.
El estudio destaca que esta reducción de la calidad seminal impacta directamente en las probabilidades de concepción, situándose peligrosamente cerca del umbral de los 40 millones por mililitro establecido por la OMS como el límite donde las posibilidades de fecundar un óvulo comienzan a declinar. No obstante, los investigadores Matin Röösli y Rita Rahban observaron una tendencia positiva: el impacto negativo ha disminuido con la evolución de las redes. La transición de la tecnología 2G a la 4G ha mejorado la eficiencia en la transmisión de ondas, reduciendo la exposición a radiaciones electromagnéticas potentes que eran comunes a mediados de la década de los 2000.
Factores ambientales y tecnológicos
A pesar de la creencia popular, el estudio concluyó que llevar el teléfono en el bolsillo del pantalón no influye de manera determinante en los resultados, sugiriendo que el efecto es sistémico por la exposición a las ondas y no solo por la cercanía física. Este hallazgo se inserta en una preocupación global mayor: en el último medio siglo, la concentración promedio de espermatozoides en hombres ha caído de 99 millones a 47 millones por mililitro. Los expertos atribuyen este fenómeno a un cóctel de factores modernos que incluyen el estrés, la dieta, el tabaquismo y la exposición a químicos ambientales.







