Estudios vinculan la COVID-19 con casos de disfunción eréctil
12/05/2026 - Hace 3 semanas en InternacionalEstudios vinculan la COVID-19 con casos de disfunción eréctil
La pandemia de COVID-19 dejó diversas secuelas en la salud de millones de personas, y entre las afectaciones que continúan bajo estudio se encuentra la disfunción eréctil, una condición que algunos especialistas han asociado con el impacto del virus en el sistema vascular y neurológico.
La disfunción eréctil se define como la dificultad persistente para lograr o mantener una erección suficiente para la actividad sexual. Aunque puede tener múltiples causas, investigaciones y observaciones clínicas han señalado que la infección por SARS-CoV-2 podría incrementar el riesgo de presentar este problema.
La médica estadounidense Dena Grayson advirtió desde 2020 que el coronavirus no solo afecta los pulmones, sino también el sistema nervioso y los vasos sanguíneos. Estas alteraciones pueden repercutir en órganos altamente vascularizados, como el pene.
En la misma línea, Javier Romero explicó que el coronavirus puede dañar el endotelio, es decir, el tejido que recubre los vasos sanguíneos. Al tratarse de un órgano cuya función depende directamente del flujo sanguíneo, el pene podría verse afectado por estas alteraciones.
El especialista también señaló que las secuelas respiratorias de la COVID-19 pueden reducir la oxigenación de la sangre, mientras que los daños neurológicos y el posible impacto en los testículos son otros factores que podrían influir en la función sexual masculina.
Un problema que suele permanecer oculto
A pesar de estas observaciones, especialistas consideran que muchos casos no son reportados debido al estigma que rodea la salud sexual masculina. El estrés asociado con la enfermedad y las secuelas emocionales de la pandemia también podrían contribuir al desarrollo de disfunción eréctil.
La relación entre COVID-19 y disfunción eréctil sigue siendo objeto de investigación, por lo que los expertos recomiendan acudir con un médico ante cualquier alteración persistente en la función sexual.
La COVID-19 ha sido vinculada con secuelas de largo plazo que incluyen fatiga, pérdida del olfato, trastornos neurológicos y problemas cardiovasculares. La posible afectación en la salud sexual se suma a la lista de consecuencias que continúan siendo analizadas por la comunidad médica.







