¿Puedo tener sexo si tengo hemorroides?
Las hemorroides, comúnmente llamadas «almorranas», son una de las afecciones más frecuentes en la población adulta, pero en la comunidad gay y HSH suelen ser un tema rodeado de tabú y dudas, especialmente para quienes asumen el rol de pasivo. La inflamación de los tejidos rectales que ayudan a controlar el esfínter no solo es molesta, sino que puede transformar un momento de placer en una experiencia dolorosa si no se toman las precauciones adecuadas.
¿Qué son y por qué aparecen?
Las hemorroides surgen por un exceso de presión en el área rectal. Los factores detonantes más comunes en este marzo de 2026 siguen siendo:
Estreñimiento crónico: El esfuerzo excesivo al evacuar.
Sedentarismo: Estar sentado por periodos prolongados.
Mala técnica en el gimnasio: Cargar peso sin la postura correcta.
¿Es posible la penetración con hemorroides?
La respuesta corta es: depende del grado de inflamación. Expertos en sexología y proctología, como la psicóloga María Ramos y el proctólogo Evan Goldstein, sugieren considerar lo siguiente:
Hemorroides Internas: A menudo pasan desapercibidas hasta que hay sangrado. La fricción del sexo anal puede irritarlas y provocar hemorragias. Aquí, el uso de condón y mucho lubricante es innegociable para reducir el daño.
Hemorroides Externas: Son visibles y palpables. Debido a la hinchazón, la penetración suele ser dolorosa. En estos casos, la recomendación médica es suspender la práctica anal penetrativa hasta que la inflamación ceda.
Alternativas y Recuperación
Tener hemorroides no significa el fin de la vida sexual. Es una oportunidad para explorar el «catálogo erótico» fuera de la penetración:
Sexo no penetrativo: Masturbación mutua, frotismo (frottage) o juegos con otras zonas erógenas.
La dieta de la victoria: El Dr. Goldstein afirma que la mayoría de los casos mejoran drásticamente al aumentar el consumo de fibra y agua, lo que ablanda las heces y reduce la presión anal.
Uso de Plugs: Una vez sanas, el uso gradual de dilatadores o plugs puede ayudar a relajar el esfínter para futuras sesiones, siempre con abundante lubricación.
La clave fundamental es la comunicación con la pareja. Informar sobre lo que incomoda es tan importante como decir lo que gusta. Ante cualquier sangrado persistente o dolor agudo, la visita al proctólogo es obligatoria.







