Entre fe y ciencia: el posible terremoto del Viernes Santo
03/04/2026 - Hace 2 meses en InternacionalEntre fe y ciencia: el posible terremoto del Viernes Santo
El Viernes Santo, considerado uno de los días más solemnes del calendario cristiano, menciona entre sus episodios un sismo que sacudió la región en el momento de la crucifixión, lo que ha despertado interés más allá del ámbito religioso.
Un equipo de científicos, encabezado por el geólogo Jefferson Williams, analizó capas de sedimentos conocidas como “varves” en la región del Mar Muerto, ubicada a unos 21 kilómetros de Jerusalén.
Los resultados identificaron dos eventos sísmicos relevantes en el siglo I:
Un terremoto en el año 31 a.C.
Otro ocurrido entre los años 26 d.C. y 36 d.C.
Este último periodo coincide con la administración de Poncio Pilato, marco histórico en el que se sitúa la crucifixión.
Magnitud estimada del sismo
A partir de los registros geológicos y daños descritos en estructuras antiguas, especialistas estiman que el terremoto pudo alcanzar una magnitud de entre 5.5 y 6.3.
Un evento de esta intensidad habría sido suficiente para:
- Provocar grietas en el terreno
- Dañar construcciones de piedra
- Generar vibraciones capaces de afectar grandes estructuras
El velo del Templo y efectos estructurales
Uno de los pasajes más conocidos señala que el “velo del Templo” se rasgó tras la muerte de Jesús. Ingenieros estructurales consideran que un sismo cercano a magnitud 6.0 podría haber generado ondas de resonancia capaces de debilitar las vigas y provocar que una cortina de gran tamaño se desgarrara por su propio peso.
Fecha probable de la crucifixión
El cruce de datos geológicos con cálculos astronómicos ha llevado a muchos historiadores a ubicar la crucifixión el viernes 3 de abril del año 33 d.C.
La coincidencia entre esta fecha y la evidencia de actividad sísmica en ese periodo refuerza la hipótesis de que el terremoto descrito pudo haber sido un evento real.
Un fenómeno médico documentado
Otro elemento analizado desde la ciencia es la llamada “hematidrosis”, condición que explicaría el sudor de sangre atribuido a Jesús antes de su arresto.
Este fenómeno, reconocido médicamente, ocurre bajo niveles extremos de estrés, cuando los capilares sanguíneos se rompen y se mezclan con el sudor.
Entre evidencia y creencias
Aunque no es posible confirmar con total certeza los eventos descritos hace dos mil años, los estudios actuales muestran que existieron condiciones geológicas compatibles con un sismo en ese periodo.
Más allá de interpretaciones religiosas, estos hallazgos aportan una perspectiva histórica que conecta los relatos antiguos con evidencia científica, abriendo un diálogo entre fe y conocimiento.
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