Se casó con dos hermanos y se declara feliz
Una mujer, dos esposos y una sola cama matrimonial. Lo que parece sacado de una novela erótica o un capítulo de “realities extremos” es, en realidad, una tradición ancestral que sigue viva en algunos rincones del mundo. Esta vez, fue una pequeña aldea del norte de India la que acaparó los reflectores: dos hermanos se casaron con la misma mujer en una ceremonia real, voluntaria y legalmente ambigua que generó controversia global.
La protagonista de esta historia es Sunita Chauhan, quien se unió en matrimonio con Pradeep y Kapil Negi, dos hermanos de la comunidad Hatti, en Himachal Pradesh, una zona montañosa al norte del país. La boda no fue clandestina ni secreta: se celebró con normalidad en su aldea, siguiendo rituales locales y bajo el consentimiento de todas las partes.
Lejos de lo que algunos medios internacionales especularon, Sunita declaró públicamente:
“Tomé esta decisión sin ninguna presión. Respeto el vínculo que hemos formado”.
Los hermanos, por su parte, aseguran estar orgullosos de continuar con una costumbre que consideran parte de su identidad. “Ofreceremos a nuestra esposa apoyo, estabilidad y amor”, afirmó Kapil, el menor.
Este tipo de unión múltiple no es nueva. Se trata de una práctica ancestral llamada poliandria fraternal, en la cual una mujer se casa con varios hermanos biológicos, compartiendo la vida, los hijos y, en muchos casos, hasta la cama.
Conocida en la región como “Jodidara”, esta costumbre tiene una lógica comunitaria:
- Evita que las tierras heredadas se dividan en microparcelas.
- Permite una crianza compartida de los hijos.
- Genera una red de apoyo emocional y económico frente a condiciones de vida difíciles en regiones montañosas.
Aunque la ley india no reconoce la poliandria, en ciertas comunidades tribales, como la Hatti (oficialmente reconocida en 2022), se sigue practicando sin que el Estado intervenga.
¿Tradición cultural o desequilibrio social?
Más allá de las raíces culturales, expertos en temas sociales señalaron que esta práctica resurgió en ciertas regiones del norte de la India por un motivo preocupante: el desequilibrio de género.
Décadas de abortos selectivos, en donde se preferían varones sobre mujeres, han provocado una desproporción drástica en la población: hay muchos más hombres que mujeres. Como resultado, en zonas rurales como Trans-Giri, donde se han documentado al menos cinco matrimonios similares en los últimos años, el acceso a una pareja se ha vuelto casi imposible para muchos varones, lo que reactiva tradiciones como esta.
Mientras en la aldea se celebraba la boda con alegría y naturalidad, organizaciones feministas en India y otros países expresaron su rechazo. Consideran que, aunque algunas mujeres puedan aceptar este tipo de vínculos, la estructura patriarcal, la desigualdad de género y la falta de autonomía legal real hacen que estas decisiones estén condicionadas.
Para muchas activistas, el argumento de que “ella lo eligió libremente” no es suficiente si no existen derechos legales iguales para todos los involucrados, ni acceso a alternativas reales.
El caso encendió un debate nacional en India y ya es viral en redes sociales. ¿Es un acto de libertad amorosa o una herencia patriarcal que se resiste a morir? Lo que está claro es que Sunita, Pradeep y Kapil no planean esconderse ni arrepentirse.
Aseguran que seguirán viviendo juntos como familia, compartiendo todo: responsabilidades, tareas domésticas, decisiones y amor. “Nos cuidamos los tres, como uno solo”, dijo ella.
Te puede interesar: Viajó 3 horas para verla… y fingió estar dormido al verla






