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Hubertus von Hohenlohe: el mexicano que se negó a envejecer en silencio y convirtió la nieve en territorio nacional

28/01/2026 - Hace 4 meses en Jalisco Estado

Hubertus von Hohenlohe: el mexicano que se negó a envejecer en silencio y convirtió la nieve en territorio nacional

Deportes | 28/01/2026 - Hace 4 meses
Hubertus von Hohenlohe: el mexicano que se negó a envejecer en silencio y convirtió la nieve en territorio nacional

Mientras muchos atletas olímpicos guardan sus recuerdos en vitrinas, Hubertus von Hohenlohe sigue escribiendo historia. No desde la nostalgia ni desde el retiro, sino desde la convicción de que el deporte no entiende de edades cuando existe propósito. En Guadalajara, lejos de la nieve, pero no del espíritu olímpico, el pionero del esquí mexicano habló con franqueza sobre el tiempo, la identidad, la evolución del alto rendimiento y el futuro de México rumbo a Milano-Cortina 2026, donde su figura volverá a estar presente, ahora como jefe de delegación, pero con la misma rebeldía que lo convirtió en leyenda.

Para Hubertus, competir contra el reloj y contra uno mismo no es una obsesión, sino un experimento de vida. Más allá de los esquís, su motivación nace del deseo de comprobar hasta dónde puede llegar el cuerpo humano y si su generación será la primera en demostrar que envejecer no significa desaparecer del deporte.

“En Milano Cortina voy ahora en otra faceta, como jefe de la Delegación. Yo creo que el miedo de ponerme viejo, de ponerme grande, la prueba de ver si realmente somos la primera generación que va a ponerse más grande, que es lo que hice: que cada generación va a poder vivir más tiempo.

Es una prueba sobre el ejemplo de mi propio cuerpo de hasta dónde puedo llegar y no hay nada más bonito que practicar deporte, sentirse en la natura, con la nieve, con los esquís, pero también está claro que a una cierta edad la fuerza y la agilidad se van un poco.”

Mucho antes de que la palabra “branding” dominara el deporte, Hubertus entendió que debía ser visto para existir. Su vestimenta no fue una ocurrencia, sino una estrategia de visibilidad para recordarle al mundo —y a México— que alguien lo representaba en los Juegos de Invierno. Así nacieron los trajes de mariachi, Día de Muertos, lucha libre y dioses aztecas, llevados a la nieve como manifiesto cultural.

“Era muy importante porque me di cuenta que casi nadie se fijaba en mí, especialmente también en México, entonces tuve que hacer algo para que sepan que alguien los estaba representando.

Todas esas ideas eran para manifestar la cultura mexicana sobre la nieve, en un sitio tan importante como los Juegos Olímpicos, y para que en México sepan que, aunque llevo un nombre alemán, este viene de México.”

Sin un cargo diplomático, Hubertus se convirtió en uno de los promotores más visibles de México en el extranjero. Su sola presencia despertó curiosidad y conversación.

“Yo creo que he sido un gran embajador de México. Cuando la gente ve el nombre de México en invierno, le dan ganas de visitarlo. México se percibe como un país que hay que conocer por su cultura, playas y comida.

La verdad es que he sido muy importante para México, sin que muchos se den cuenta de cuánto he hecho para promocionarlo.”

El esquí ya no perdona: del talento a la exigencia física total

Hubertus ha sido testigo de la transformación radical del esquí alpino: hoy ya no basta el talento.

“Ha cambiado especialmente en materiales y velocidad. Antes ganaba quien perdía menos velocidad; ahora gana quien sale más rápido de la curva.

Hoy necesitas abdominales, espalda, piernas y mucho gimnasio. Antes podías sobresalir con talento; ahora necesitas talento, trabajo y preparación física extrema.”

De remar solo a una generación que empieza a creer

Tras décadas en solitario, Hubertus observa avances, aunque con cautela.

“Sí, la gente ha visto que es posible ir a Juegos de Invierno, pero siguen siendo iniciativas privadas. No hay un programa bien organizado ni apoyo suficiente.

Hoy México puede aspirar a cinco o seis atletas, y si no se estructura mejor, ahí nos vamos a quedar.”

Popularidad sin medallas: el poder de la autenticidad

En Sochi 2014, fue uno de los atletas más buscados.

“La gente conecta con la autenticidad. No quieren máquinas anónimas. Muchos pensaban: ‘si él puede, yo también’. Eso genera identificación.”

Un impulso para las pequeñas naciones

Más allá de lo personal, Hubertus se ve como un detonador para países sin tradición invernal.

“He dado oportunidad a países que no sabían que podían esquiar: Azerbaiyán, Senegal, Portugal, Sudáfrica. Dijeron: ‘si puede Hubertus, puedo ir yo’. Hoy la variedad en los Juegos es mucho mayor.”

México sin nieve, pero con opciones

Para él, la geografía no es excusa.

“En Monterrey vi colinas donde se podría entrenar slalom. Con un proyecto tipo Dubai o Países Bajos, se podrían formar jóvenes. Vale la pena dedicar la vida a unos Juegos Olímpicos.”

Expectativas realistas rumbo a Milano-Cortina 2026

Sin discursos inflados, Hubertus es directo:

“México estará media tabla o un poco abajo. Donovan Carrillo, Sarah Schleper, su hijo y el esquí de fondo enfrentarán una competencia muy fuerte.”

Las pistas italianas y el cierre de un ciclo

Con conocimiento del terreno, proyecta resultados concretos:

“Un buen resultado sería del lugar 45 al 55 en hombres. Sarita, por su clase, podría estar entre el 30 y 38.”

Hubertus von Hohenlohe no busca podios ni despedidas solemnes. Su legado está en haber llevado el nombre de México a la nieve cuando nadie más lo hacía y en demostrar que la edad no es un límite cuando existe convicción.

De cara a Milano-Cortina 2026, su figura vuelve como símbolo de identidad, perseverancia y valentía deportiva: la prueba viva de que representar a un país también es atreverse a abrir camino.

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