La agroindustria tequilera inició una nueva actualización de la Estrategia de Sustentabilidad de la Cadena Productiva Agave-Tequila, trabajo coordinado entre el Consejo Regulador del Tequila (CRT), el Centro Mario Molina y productores del sector, con la finalidad de evaluar avances y fortalecer acciones ambientales, sociales y económicas alineadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Los trabajos comenzaron con talleres en los que participan productores de agave y tequila para revisar los indicadores que serán medidos en esta segunda actualización de la estrategia, implementada hace más de una década y revisada cada cinco años. Consejo Regulador del Tequila y Centro Mario Molina encabezan las mesas de análisis.

Eduardo Ibarra, responsable de Proyectos de Sustentabilidad del CRT, explicó que las líneas estratégicas incluyen acciones de descarbonización, uso eficiente del agua, prácticas agrícolas sustentables, reducción de la deforestación, tratamiento de residuos y fortalecimiento de programas sociales y económicos en las regiones productoras.
Como parte de esta actualización también se desarrollará una plataforma digital para que productores den seguimiento a indicadores ambientales y operativos, además de realizar una nueva medición de las huellas hídrica y de carbono derivadas de las actividades agrícolas y los procesos industriales en las destilerías.
Especialistas del Centro Mario Molina destacaron que el proyecto incorpora criterios de la Taxonomía Sostenible de México, impulsada por la Secretaría de Hacienda en 2023, la cual contempla aspectos de equidad de género, trabajo digno y sostenibilidad en las cadenas productivas.

En los últimos años, la agroindustria tequilera ha invertido más de 128 millones de dólares en proyectos ambientales, entre ellos plantas de tratamiento de vinazas, calderas de biomasa, celdas solares, sustitución de combustóleo por gas natural y programas de eficiencia energética.
Entre las metas planteadas para 2030 se encuentra reducir en 25 por ciento la huella directa de carbono, disminuir en 15 por ciento el consumo de agua por unidad de producción y aumentar el uso de energías renovables y agua tratada en los procesos industriales.