Con una ceremonia inaugural marcada por el reconocimiento al talento cinematográfico, el Festival Internacional de Cine en Guadalajara abrió sus actividades en el Auditorio Telmex, donde se entregaron galardones a destacadas figuras de la industria, entre ellas Luisa Huertas, así como a los cineastas chilenos Pablo Larraín y Maité Alberdi, y al actor venezolano Edgar Ramírez. La edición de este año tiene a Chile como país invitado de honor y se desarrollará hasta el 25 de abril con una amplia oferta de proyecciones, paneles y encuentros con la industria.
La velada inició con un guiño al cine tapatío a través de un cineminuto inspirado en Cronos, con la participación del actor Cristo Fernández. Durante el acto, la rectora general de la Universidad de Guadalajara, Karla Planter Pérez, subrayó el papel del cine como una herramienta para ampliar la comprensión del mundo, mientras que el presidente del festival, Guillermo Gómez Mata, destacó la consolidación de Guadalajara como un punto clave para la producción cinematográfica nacional.
En su intervención, la directora del encuentro, Estrella Araiza, señaló que esta edición apuesta por la diversidad como eje del futuro del cine, recordando la alta participación registrada el año anterior. A su vez, Daniel Laguna Gutiérrez resaltó la relevancia de la presencia de Chile para fortalecer la colaboración cinematográfica con México. Autoridades locales como Verónica Delgadillo, Michelle Friedman y Juan José Frangie también dieron la bienvenida a los asistentes.

Uno de los momentos centrales fue la entrega del Mayahuel de Plata a la trayectoria para Luisa Huertas, quien expresó que su carrera ha estado guiada por el compromiso con su oficio, especialmente en el cine por su carácter perdurable. En el plano internacional, el festival reconoció a Pablo Larraín, responsable de películas como No y Spencer, así como a Maité Alberdi, quien destacó el valor de contar historias cotidianas con profundidad humana.
El homenaje también incluyó al actor Edgar Ramírez, quien agradeció el reconocimiento y aprovechó para destacar el papel de México como un país que históricamente ha brindado refugio. La ceremonia, conducida por Andrés Zuno y Daniela Schmidt, concluyó con la proyección de Moscas, dando inicio formal a una de las plataformas cinematográficas más importantes de América Latina.