Durante décadas, la figura paterna en México estuvo asociada principalmente al papel de proveedor económico. Sin embargo, especialistas, organismos internacionales y estudios académicos coinciden en que la paternidad mexicana atraviesa una transformación profunda: hoy se espera que los padres participen activamente en la crianza, el cuidado emocional, la educación y las tareas domésticas compartidas. Investigaciones sobre las nuevas paternidades en México documentan que cada vez más hombres se involucran en actividades cotidianas de cuidado y acompañamiento de sus hijos, rompiendo con modelos tradicionales que delegaban estas responsabilidades casi exclusivamente a las mujeres.
Los datos más recientes muestran este cambio cultural. De acuerdo con información difundida por el INEGI, la gran mayoría de los padres que viven con sus hijos participa de alguna forma en su cuidado diario, desde la alimentación hasta actividades escolares y recreativas. No obstante, persisten retos importantes: las mujeres continúan dedicando más tiempo a las labores de cuidado y del hogar, por lo que organismos como UNICEF impulsan el concepto de «paternidad corresponsable», que plantea una participación más equilibrada entre hombres y mujeres en la formación de las nuevas generaciones.
Esta transformación ocurre en paralelo con otro fenómeno que preocupa a la sociedad mexicana: la persistencia de la violencia contra las mujeres. Especialistas advierten que algunos agresores presentan rasgos de personalidad asociados al narcisismo, el control y la manipulación emocional; sin embargo, subrayan que la violencia de género no puede explicarse únicamente por trastornos psicológicos individuales, sino también por factores culturales, educativos y sociales que históricamente han normalizado relaciones desiguales de poder. Diversos estudios señalan que características como la necesidad de control, la falta de empatía y ciertas conductas narcisistas pueden aparecer con frecuencia en agresores, aunque no constituyen por sí mismas una explicación suficiente del problema.
En este contexto, la nueva paternidad adquiere una relevancia especial. Hoy se espera que los padres no solo provean sustento económico, sino que eduquen con el ejemplo, fomenten el respeto hacia las mujeres, promuevan la igualdad y contribuyan a la construcción de relaciones familiares más sanas. Expertos en educación y desarrollo familiar consideran que la participación activa de los hombres en la crianza ayuda a formar generaciones más empáticas, responsables y menos propensas a reproducir patrones de violencia.
En este Día del Padre, el reconocimiento ya no se limita al hombre trabajador que sostiene un hogar, sino también al padre que escucha, acompaña, educa, cuida y comparte responsabilidades. Una figura que, en medio de los cambios sociales de México, busca construir un modelo de masculinidad más cercano, corresponsable y comprometido con el bienestar de sus hijos y de la sociedad en general.