Científicos a un paso de confirmar la materia oscura en la Vía Láctea
17/10/2025 - Hace 8 meses en MéxicoCientíficos a un paso de confirmar la materia oscura en la Vía Láctea
La física y la astronomía están a punto de resolver uno de los mayores enigmas del universo. Astrónomos han dado un paso crucial hacia la confirmación de la Materia Oscura, esa sustancia invisible y misteriosa que se estima constituye aproximadamente el 27% del cosmos, tras analizar un resplandor inexplicable de rayos gamma que emana del centro de nuestra Vía Láctea.
Aunque la materia ordinaria (planetas, estrellas, galaxias) solo compone un escaso 5% del universo (siendo el 68% restante la Energía Oscura), la Materia Oscura ha eludido la detección directa durante décadas. Sin embargo, sus efectos gravitatorios a gran escala son innegables, lo que ha impulsado una constante búsqueda de evidencia que ahora podría estar a punto de culminar.
El Exceso de Rayos Gamma: El Rastro Invisible
La clave del avance reside en un «exceso de rayos gamma» cartografiado por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi en una vasta extensión cercana al corazón de la Vía Láctea, una región que se extiende por los 7 mil años-luz más internos de la galaxia.
Los rayos gamma son la forma de radiación con la longitud de onda más corta y la energía más alta del espectro electromagnético. La razón por la que son una prueba tan prometedora de la Materia Oscura radica en una hipótesis fundamental: se cree que las partículas de Materia Oscura son sus propias antipartículas, y que, al colisionar, se aniquilan por completo, liberando energía en forma de estos poderosos rayos gamma como subproducto.
Dos Hipótesis, una Conclusión Sorprendente
Hasta ahora, los científicos barajaban dos explicaciones principales para este brillo galáctico:
- Colisión de Partículas de Materia Oscura: Aglomeraciones de esta materia en el núcleo galáctico chocando y aniquilándose.
- Púlsares de Milisegundos: Una clase de estrellas de neutrones que giran cientos de veces por segundo, emitiendo luz en todo el espectro y que podrían generar este resplandor colectivo. De hecho, el satélite Fermi ya había confirmado que estos púlsares pueden ser fuentes de rayos gamma.
Un nuevo y exhaustivo análisis que incluye simulaciones avanzadas, publicado recientemente en la revista Physical Review Letters, ha sopesado ambas opciones y ha llegado a una conclusión sorprendente: ambas hipótesis son igualmente probables.
Según el estudio, la señal de rayos gamma generada por las colisiones de Materia Oscura sería idéntica a la observada por el satélite Fermi.
“Nuestro nuevo resultado clave es que la materia oscura se ajusta a los datos de rayos gamma al menos tan bien como la hipótesis rival de la estrella de neutrones. Hemos aumentado las probabilidades de que la materia oscura haya sido detectada indirectamente”, afirmó el cosmólogo Joseph Silk, de la Universidad Johns Hopkins y el Instituto de Astrofísica de la Universidad de París/Sorbona, coautor del estudio.
La Esperanza Puesta en un Gigante en Chile
A pesar de que el nuevo estudio iguala las posibilidades, la comunidad científica tiene ahora un camino claro para desempatar la balanza.
El astrofísico Moorits Mihkel Muru, autor principal del estudio de la Universidad de Tartu y el Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam, señaló la importancia de una detección directa, algo que ningún experimento ha logrado aún: “A pesar de décadas de búsqueda, ningún experimento ha detectado aún partículas de materia oscura directamente”.
La respuesta definitiva podría llegar gracias al telescopio terrestre de rayos gamma más potente del mundo: el Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO), que actualmente se está construyendo en Chile. Este observatorio, que se espera esté operativo en 2026, tendrá la capacidad única de diferenciar las emisiones de rayos gamma procedentes de la Materia Oscura frente a las que emiten los púlsares de milisegundos.
Si el CTAO logra establecer la fuente de estas emisiones, no solo se confirmará la existencia indirecta de la Materia Oscura, sino que se habrá resuelto uno de los problemas más profundos de la física moderna.




