Presentan diccionario para preservar la lengua indígena kumiay
25/02/2026 - Hace 3 meses en MéxicoPresentan diccionario para preservar la lengua indígena kumiay
En la región que hoy ocupan Tijuana, Tecate, Ensenada, el Valle de Guadalupe y San Diego, antes de la llegada de españoles y posteriormente de mexicanos y estadounidenses, se hablaba kumiay, lengua originaria de los pueblos de la familia cochimí-yumana, con más de dos mil años de historia en la península de Baja California.
Actualmente sobreviven 15 comunidades a ambos lados de la frontera, con hablantes considerados “nucleares” y “reminiscentes”. Una de ellas, San José de la Zorra, en Ensenada, emprendió junto al lingüista Carlos Gil Burgoin la elaboración del Diccionario bilingüe del kumiay contemporáneo, publicado con el auspicio de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
La obra, presentada en el Centro Cultural Tijuana (Cecut) en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, reúne más de 2 mil entradas con equivalencias al español y guía de pronunciación. Se trata del primer vocabulario publicado de la variante kumiay de Baja California, resultado del trabajo colaborativo entre Gil Burgoin —doctor en lingüística por El Colegio de México, quien dedicó una década al proyecto— y las hablantes Rosa María Silva Vega y Beatriz Carrillo Espinoza, reconocida como hablante nuclear.
Durante la presentación, los autores subrayaron que “no hay un kumiay único”, por lo que el diccionario no pretende fijar una norma, sino registrar el uso vivo de la lengua en San José de la Zorra. En ese sentido, destacaron que, pese a su “alarmante grado de amenaza”, el kumiay no es una reliquia ni un vestigio folclórico, sino una lengua contemporánea que experimenta cambios y adaptaciones.
Históricamente, esta variedad fue denominada “diegueño” por la academia del siglo XIX, al ubicar a sus hablantes en torno a la Misión de San Diego de Alcalá, núcleo del actual San Diego, California. Sin embargo, el término kumiay tiene raíces propias. Para la comunidad de San José de la Zorra, alude a las laderas y barrancas donde, según su tradición oral, se asentaron los primeros pobladores sedentarios. El lingüista explicó que la palabra podría derivar de la raíz verbal meyay (ser empinado o escarpado), y que los procesos de reconfiguración étnica llevaron a que, especialmente en el sur de California, los descendientes reivindicaran el nombre como identidad colectiva. También se le ha escrito como kumiai o, en inglés, kumeeyay.
La historia de estos pueblos nómadas —que no dejaron grandes vestigios arqueológicos como las culturas agrícolas mesoamericanas— ha estado marcada por la invisibilización y por transformaciones derivadas de la sedentarización y el establecimiento de la frontera internacional.
Para la comunidad, el diccionario representa una herramienta de transmisión intergeneracional. María de los Ángeles, hija de una de las coautoras, relató que varias generaciones crecieron hablando español, pero que ahora existe la intención de preservar la lengua entre niñas y niños de primaria y secundaria. “Ya tenemos diccionario”, resumió, como símbolo de continuidad.
La lingüista Edna Pascacio Montijo, quien comentó la obra, definió el kumiay como una lengua “desplazada” y describió el libro como un “cuaderno para tomar notas” nacido de la voluntad comunitaria. Señaló que solo sus herederos pueden decidir su proceso de revitalización.
Más que un compendio léxico, el diccionario se presenta como memoria escrita de un conocimiento colectivo que ha resistido transformaciones políticas, territoriales y culturales en la región fronteriza.
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