Fitch evalúa mejorar la calificación de Pemex
En un giro que podría cambiar el panorama financiero de Petróleos Mexicanos (Pemex), la prestigiosa agencia calificadora Fitch Ratings ha modificado su perspectiva sobre la petrolera estatal a «observación positiva».
Este movimiento sugiere una posible mejora en la calificación de Pemex, actualmente en «B+» (considerada «bono basura» o grado especulativo), gracias a las recientes medidas anunciadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Durante los últimos seis años, Pemex ha lidiado con un constante deterioro de sus finanzas, acumulando una deuda que al primer trimestre de 2025 superaba los 101,065 millones de dólares. En junio de 2019, Fitch fue pionera en degradar la deuda de Pemex a grado especulativo, lo que encendió las alarmas sobre su capacidad de pago y la percepción de un apoyo gubernamental insuficiente.
Los principales desafíos que ha enfrentado Pemex incluyen:
- Un elevado endeudamiento, que creció un 3.8% en 2025.
- Adeudos a proveedores que superan los 404,000 millones de pesos.
- Una fuerte dependencia de apoyos fiscales para evitar incumplimientos en sus pagos.
Hacienda al rescate de Pemex
El gobierno federal, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, ha respondido a la crisis. La SHCP anunció una operación financiera estratégica diseñada para inyectar liquidez a Pemex y ayudarla a cubrir sus obligaciones financieras en 2025 y 2026.
Esta operación se centra en la emisión de Notas Pre-Capitalizadas (P-Cap), que, según Fitch, alcanzarán los 9,500 millones de dólares (aunque otras fuentes mencionan un rango entre 8,000 y 10,000 millones). Es crucial entender que estas notas no representan deuda nueva ni una garantía directa del gobierno. En cambio, son instrumentos respaldados por activos y emitidos a través de un vehículo especial.
El objetivo de esta audaz maniobra financiera es triple: mejorar la liquidez de Pemex, optimizar los vencimientos de su deuda y reducir sus costos financieros.
La reacción positiva de Fitch no es casual. La agencia destaca varios puntos clave que hacen de esta operación un factor decisivo:
- Demostración de Apoyo Gubernamental: Fitch subraya que la operación es una clara señal de la voluntad y capacidad del gobierno federal para respaldar a Pemex. Este es un cambio fundamental en la percepción de la agencia.
- Alivio de Presiones a Corto Plazo: Pemex enfrenta pagos urgentes, y esta inyección de liquidez es vital para evitar un default inmediato, brindando un respiro muy necesario.
- Mejora en la Percepción de Riesgo: Si la mejora en la calificación crediticia se materializa, podría traducirse en una reducción significativa del costo de financiamiento futuro para Pemex, lo que facilitaría su recuperación.
Fitch ha sido contundente al señalar que la operación «tiene un impacto crediticio positivo» y que las medidas «abordan vencimientos a corto plazo y mejoran la supervisión gubernamental«. Además, la agencia ha resaltado que Pemex ahora comparte el techo de deuda con la Secretaría de Hacienda, lo que implica un mayor control fiscal sobre la petrolera.






