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Imagen de la Virgen de Guadalupe es la única no creada por manos humanas

11/12/2025 - Hace 6 meses en México

Imagen de la Virgen de Guadalupe es la única no creada por manos humanas

Nacional | 11/12/2025 - Hace 6 meses
Imagen de la Virgen de Guadalupe es la única no creada por manos humanas

En vísperas de la celebración más grande de México, el acontecimiento guadalupano de 1531 es examinado desde su carácter más extraordinario: el origen de la imagen misma. De acuerdo con la fe católica, la efigie de la Virgen de Guadalupe es la única advocación mariana en el mundo que se tiene de la Madre de Cristo sin que haya sido creada o intervenida por manos humanas.

Esta singularidad, que la distingue de cualquier otra pintura o escultura religiosa, fue destacada por Jorge Antonio Palencia Ramírez de Arellano, canónigo de la Basílica de Guadalupe.

No es Pintura, No es Fotografía: La Impregnación Milagrosa

El canónigo Palencia Ramírez explicó que la imagen de la Virgen Morena es fundamentalmente diferente a otras advocaciones marianas, las cuales se basan en pinturas, descripciones de apariciones o esculturas. En el caso de la Guadalupana, esta se plasmó milagrosamente en el burdo ayate de San Juan Diego el 12 de diciembre de 1531, ante la mirada atónita del obispo fray Juan de Zumárraga.

“La imagen de la santísima Virgen de Guadalupe piensan que es una pintura o una fotografía; no. El ayate —que es un lienzo muy burdo— recibe la imagen de nuestra Señora y, así como podemos ver en la basílica la parte anterior, el ayate en la parte posterior tiene también la misma imagen: traspasó totalmente todas las fibras del ayate,” puntualizó el canónigo.

Esta particularidad de la «impregnación» de la imagen a través de las fibras del ayate refuerza el carácter milagroso y su valor simbólico, que fue clave para el diálogo e integración de las culturas indígena y española en aquel momento.

Los Momentos Clave del Nican Mopohua

El experto basó su explicación en el Nican Mopohua, el relato que describe en lengua náhuatl las cinco apariciones de la Virgen. Uno de los instantes cruciales se dio cuando Juan Diego descendió del Tepeyac tras haber cortado las flores que la Virgen le encomendó buscar.

Previo al momento de la estampación, ocurrió un detalle significativo: la Virgen se encuentra con Juan Diego y toma las flores, las acomodando en el hueco del manto del indígena.

“Pareciera que no es importante, pero sí lo es, porque aquí vamos a unir un elemento que es totalmente indígena, ya que esa cuestión de la flor indica la presencia de la divinidad… Yo estoy tocando las flores, Juan Diego da fe de ello”, comentó Palencia Ramírez, explicando que este acto de la Virgen fue una preparación simbólica de la prueba.

La Señal Definitiva ante el Obispo

El momento trascendental y definitivo tuvo lugar cuando Juan Diego llegó a la casa de fray Juan de Zumárraga para entregar la prueba. La fe del indígena fue puesta a prueba por los sirvientes del obispo, quienes intentaron, sin éxito, ver o «arrancarle» el contenido del ayate.

“Todo mundo quiere como arrancarle a Juan Diego: ‘¿Qué traes ahí, en tu ayate?’ y no pueden;… Juan Diego conserva su ayate cerrado y no es sino hasta que ingresa con el obispo, todavía con el ayate cerrado, que le dice: ‘Señor, tú me pediste una prueba de que nuestra Señora te pide una casita sagrada, me la ha dado’. No le dice de qué se trata,” describió el canónigo.

Fue en ese instante final que, al abrir el ayate, “del ayate caen las flores y de lo blanco del ayate se convirtió en señal y apareció la imagen de la santísima Virgen”.

Única en su Clase: El Contraste con Lourdes y Fátima

Al ser cuestionado sobre si es adecuado afirmar que la Guadalupana es la única imagen de la Virgen María que no media descripción o creación humana, el canónigo fue categórico. Mientras existen pinturas muy antiguas que podrían estar ligadas a San Lucas o comunidades cristianas primitivas, en cuanto a apariciones modernas, la Guadalupana es única.

“Las otras apariciones más conocidas son apariciones: Nuestra Señora aparece a Bernardette en Lourdes; en Fátima a los niños. Pero así como aparece, desaparece, y aquí llegó para estar con nosotros, para convertirse en señal,” concluyó, subrayando que la imagen de la Virgen de Guadalupe no solo apareció, sino que permaneció físicamente como un signo de la presencia divina.

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