México registra 41 casos de miasis por gusano barrenador; confirman primera muerte
26/08/2025 - Hace 10 meses en MéxicoMéxico registra 41 casos de miasis por gusano barrenador; confirman primera muerte
La Secretaría de Salud confirmó 41 casos de miasis en humanos provocados por la mosca Cochliomyia hominivorax, conocida como gusano barrenador, así como la primera defunción asociada.
La víctima fue una mujer de 86 años, residente de Candelaria, Campeche, con diagnóstico de carcinoma epidermoide e hipertensión, quien falleció el 21 de julio tras complicaciones derivadas.
La Dirección General de Epidemiología detalló que los casos corresponden principalmente a Chiapas (36), seguidos de Campeche (3), Yucatán (1) y Tabasco (1), entre la semana 33 del año.
Distribución y perfil de los pacientes afectados
Los 41 pacientes se dividen en 24 hombres y 17 mujeres, con edades entre 17 y 87 años, afectados en cabeza, cuello, cavidad oral, nasal y extremidades.
La evolución fue favorable en la mayoría, quienes fueron dados de alta tras tratamiento antiparasitario y curaciones, aunque cuatro permanecieron hospitalizados y una persona falleció debido a complicaciones.
Entre los pacientes graves se reportaron diagnósticos previos de melanoma maligno, prolapso uterino e infecciones severas, lo que complicó su recuperación y obligó a hospitalizaciones prolongadas en distintas entidades del país.
Una plaga reemergente en la región
La miasis por gusano barrenador afecta al ganado y también puede desarrollarse en humanos cuando las larvas se alimentan de tejido vivo en heridas, úlceras o cavidades.
México había sido declarado libre de esta plaga desde 1991, tras un programa binacional con Estados Unidos. Sin embargo, reapareció en Panamá en 2023 y avanzó hacia Centroamérica.
El primer caso humano confirmado en México se registró en abril de 2025, en una mujer de 77 años en Acacoyagua, Chiapas, seguido por otro paciente en Tuzantán.
La infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevos en lesiones abiertas. En menos de 24 horas, las larvas comienzan a devorar tejido vivo, provocando dolor, mal olor y daño severo.
Si no se detecta a tiempo, la infestación puede extenderse rápidamente en una o dos semanas, comprometiendo órganos vitales y poniendo en riesgo la vida de la persona infectada.




