Textiles con identidad: las artesanas detrás del estilo de Claudia Sheinbaum
16/12/2025 - Hace 6 meses en MéxicoTextiles con identidad: las artesanas detrás del estilo de Claudia Sheinbaum
El uso de bordados y textiles indígenas por parte de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha adquirido un significado que trasciende lo estético y se consolida como un mensaje político y cultural desde la más alta investidura del país. Las prendas que viste la mandataria son elaboradas por artesanas y diseñadoras mexicanas, muchas de ellas de origen indígena, cuyos trabajos han llegado hasta la sede presidencial como símbolo de identidad, reconocimiento y reivindicación histórica.
Lejos de la alta costura internacional, el vestuario presidencial se nutre de huipiles, bordados tradicionales y piezas recicladas, confeccionadas por mujeres de distintos estados como Oaxaca, Tlaxcala y la Ciudad de México. Esta elección, de acuerdo con testimonios recogidos por The Associated Press, responde a una decisión consciente de Sheinbaum para visibilizar el arte textil indígena y dignificar el trabajo de las creadoras.
Una de ellas es Olivia Trujillo, diseñadora capitalina que desde 2022 trabaja en la transformación de textiles tradicionales en prendas formales. Su labor consiste, en muchos casos, en reutilizar huipiles ya existentes, adaptándolos a contextos institucionales sin perder su esencia cultural. Trujillo explica que el impacto ha sido notable, pues cada vez más personas buscan prendas similares a las de la presidenta, lo que ha elevado el valor simbólico y social de este tipo de vestuario.
Desde el istmo de Tehuantepec, Claudia Vásquez, artesana zapoteca, fue responsable de los bordados del vestido que Sheinbaum utilizó en su toma de posesión. La creadora señaló que el reconocimiento público representa un cambio profundo frente a décadas en las que el trabajo indígena era subvalorado o invisibilizado. Para ella, ver su arte en un acto de Estado significó un punto de inflexión en la forma en que las comunidades indígenas son percibidas.
En Tlaxcala, Virginia Verónica Arce, artesana nahua, aportó los bordados que la presidenta lució durante el Grito de Independencia, uno de los eventos más simbólicos del país. Arce destacó que este tipo de encargos refuerzan la idea de que el trabajo textil tradicional también puede considerarse alta costura, al tratarse de piezas únicas, elaboradas a mano y con un profundo valor cultural.
Especialistas y observadores coinciden en que estas decisiones no son casuales. El vestuario presidencial se ha convertido en una herramienta de comunicación política, que envía un mensaje de inclusión, identidad nacional y reconocimiento a las comunidades históricamente marginadas. Al portar estas prendas en actos oficiales, la presidenta coloca el arte indígena en el centro del discurso público y del imaginario nacional.
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