Trabajadores del IMSS pueden quedarse sin pensión
Alcanzar la edad de retiro no garantiza una pensión mensual para los trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). En el régimen de la Ley del Seguro Social de 1997, el acceso a una jubilación depende del cumplimiento de un número mínimo de semanas cotizadas.
En 2026, el requisito es de 875 semanas, cifra que aumentará gradualmente hasta llegar a mil semanas en 2031. Quienes cumplen 60 o 65 años sin alcanzar ese historial reciben una negativa de pensión, documento que certifica que no reúnen los requisitos para obtener una renta vitalicia.
Aunque el trabajador puede retirar el saldo acumulado en su Afore, pierde el derecho a una pensión mensual y al acceso permanente a los servicios médicos del IMSS. Además, los recursos de la subcuenta de vivienda del Infonavit solo pueden liberarse al cumplir los 65 años.
Especialistas señalan que uno de los principales obstáculos es la baja densidad de cotización, es decir, el tiempo efectivo que un trabajador permanece en el empleo formal. Datos de la Consar indican que el promedio se ubica en 67.7%, lo que refleja interrupciones laborales derivadas del desempleo o la informalidad.
La informalidad laboral, que supera el 54% de la población ocupada según cifras recientes del INEGI, también limita la posibilidad de acumular semanas suficientes para acceder a una pensión contributiva.
Quienes no alcanzan el requisito pueden solicitar una revisión de su historial de cotización, reincorporarse al empleo formal para completar las semanas faltantes o retirar los recursos de su cuenta individual. En contraste, programas como la Pensión Garantizada y el Fondo de Pensiones para el Bienestar únicamente benefician a quienes ya cumplieron con el mínimo de semanas establecido por la ley.
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