Balacera sorprende a alumnos en Navolato, Sinaloa
Se vivió una tensa situación en la comunidad de Villa Ángel Flores, La Palma, en el municipio de Navolato, Sinaloa, cuando un enfrentamiento armado en las inmediaciones de una escuela primaria activó de inmediato los protocolos de seguridad del plantel para resguardar la integridad de los estudiantes.
Alrededor de las 15:00 horas, el sonido de ráfagas de armas de fuego irrumpió la tranquilidad de la jornada escolar, generando alarma entre maestros, alumnos y padres de familia. Según reportes preliminares, el tiroteo se habría originado por un choque entre grupos antagónicos.
Ante la emergencia, la escuela implementó sin dudarlo su protocolo interno de resguardo, una medida preventiva crucial en zonas donde la violencia puede irrumpir de manera inesperada. El personal docente actuó con celeridad y precisión, guiando a los menores para que se tiraran al suelo, cubrieran sus cabezas con las manos y permanecieran en silencio, tal como se había practicado en simulacros previos. Esta respuesta organizada y sin titubeos evitó escenas de pánico entre los niños.
Un video captado por un testigo presencial evidencia la magnitud del incidente. En la grabación se escuchan claramente las detonaciones de armas largas, mientras que la explanada de la escuela aparece desolada, reflejando el impacto inmediato que la balacera tuvo en la actividad escolar.
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Tras los primeros disparos, elementos del Ejército Mexicano y otras corporaciones de seguridad se movilizaron rápidamente, desplegando un operativo por tierra y aire. Una aeronave militar realizó sobrevuelos a baja altura sobre la zona como parte de las acciones para restablecer el orden.
Cabe destacar que la implementación de protocolos de seguridad en escuelas ubicadas en zonas de riesgo no es una novedad. En regiones con antecedentes de violencia, estas medidas preventivas se han vuelto una herramienta fundamental para proteger a la comunidad educativa ante posibles incidentes externos. En este caso particular, la activación del protocolo demostró su eficacia al salvaguardar a los menores mientras las autoridades llevaban a cabo sus labores.
Afortunadamente, hasta el momento no se han reportado personas heridas dentro de las instalaciones escolares ni daños directos al plantel. Sin embargo, la situación generó comprensible preocupación y temor entre las familias de los alumnos.




