La Fascinante Historia de La Catrina, el Símbolo del Día de Muertos
06/10/2025 - Hace 8 meses en MéxicoLa Fascinante Historia de La Catrina, el Símbolo del Día de Muertos
El Día de Muertos se celebra con color, ofrendas y, por supuesto, la omnipresencia de La Catrina. Ya sea en figuras de papel maché, madera o en el rostro de miles de personas maquilladas en las calles, esta elegante calavera es el ícono más reconocido de la tradición mexicana. Pero detrás de su sombrero francés y su estola, se esconde una historia de crítica social y reinvención artística que la catapultó a la fama mundial.
La Calavera Nació Sin Nombre y Sin Vestido
Contrario a la creencia popular, La Catrina no nació siendo la figura glamurosa que conocemos. Su origen se remonta a principios del siglo XX, gracias al genio del pintor, ilustrador y caricaturista José Guadalupe Posada, originario de Aguascalientes.
En su versión original, plasmada en un grabado de metal, la calavera ni siquiera estaba vestida; solo portaba un sombrero. Su nombre original, de hecho, era una burla para un grupo específico de la sociedad de la época.
Según el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), Posada creó este personaje para criticar a las «garbanceras». Este término despectivo se refería a las mujeres de origen indígena que, avergonzadas de sus raíces, dejaban de vender productos tradicionales como el maíz para vender garbanzo, con el fin de simular una herencia cultural europea que no poseían.
El propio Posada explicó el simbolismo de su creación: la calavera, «en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz», era una potente crítica a la pobreza en la que vivían la mayoría de los mexicanos mientras pretendían adoptar modales de la élite europea.
El Bautizo y la Transformación por Diego Rivera
Si bien José Guadalupe Posada la creó, fue el renombrado muralista Diego Rivera quien le dio su nombre y la dotó de la vestimenta elegante por la que es famosa.
En 1947, Rivera inmortalizó a la figura en su icónico mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”. Fue en esta obra donde la calavera de Posada apareció por primera vez ataviada con un elegante vestido, una estola y, por supuesto, su característico sombrero.
Rivera la bautizó como «La Catrina», un nombre que hacía alusión directa a los «catrines», los hombres de la aristocracia mexicana, sumamente bien vestidos y engalanados de la época. Al darle un porte elegante y un título de clase alta, Rivera solidificó la ironía de su origen.
Más que un Dibujo: Un Elemento Vivo de la Cultura
Hoy día, La Catrina ha trascendido por completo su origen de crítica social para convertirse en la imagen más representativa del Día de Muertos y un ícono de la identidad mexicana a nivel global.
Como bien apunta el Fonart, la figura «dejó de ser un dibujo en papel para convertirse en un elemento vivo de nuestra cultura mexicana». Es la personificación de la relación que el pueblo mexicano tiene con la muerte: una visión donde la Muerte no discrimina ni por clase social ni por riqueza, y donde se la recibe con burla, color y celebración. Es un recordatorio de que, al final, todos terminamos «en los huesos», sin importar el lujo que hayamos vestido en vida.




