Padre muere al volver de esparcir las cenizas de su esposa y deja huérfanas a sus dos pequeñas
14/06/2025 - Hace 12 meses en MéxicoPadre muere al volver de esparcir las cenizas de su esposa y deja huérfanas a sus dos pequeñas
Arjun Patoliya, un padre de familia originario del Reino Unido, falleció en el accidente del vuelo 171 de Air India cuando regresaba a casa después de cumplir con los rituales funerarios de su esposa en la India. El trágico desenlace dejó a sus dos hijas, de tan solo 4 y 8 años, completamente huérfanas en menos de un mes.
Todo comenzó cuando la esposa de Arjun, Bharti, falleció tras una enfermedad. Antes de partir, le hizo una última petición a su esposo: que sus cenizas fueran esparcidas en su tierra natal, India. Él accedió, dejando momentáneamente a sus pequeñas hijas en Reino Unido bajo el cuidado de familiares. Cumplió la promesa y tomó el vuelo 171 de regreso… pero nunca llegó.
El vuelo, operado por un Boeing 787-8 Dreamliner con destino a Gatwick, Reino Unido, despegó desde una ciudad del este de India. Apenas habían pasado 30 segundos en el aire cuando comenzó a presentar fallas técnicas que lo hicieron caer en picada sobre una zona residencial. Una enorme bola de fuego envolvió el avión, cobrando la vida de 279 personas, entre ellas pasajeros, tripulantes y residentes de la zona afectada.
La tragedia fue inmediata. Solo una persona sobrevivió: Viswashkumar Ramesh, quien milagrosamente logró salir por su propio pie con heridas en el rostro. El resto, incluido Arjun Patoliya, perdió la vida de forma instantánea.
En el distrito londinense de Harrow, donde vivía la familia Patoliya, la alcaldesa Anjana Patel encabezó una vigilia multiconfesional en honor a las víctimas del vuelo. Con voz entrecortada declaró:
“El esposo fue a realizar los ritos en India y al regresar estaba a bordo del avión. Deja a dos niñas pequeñas huérfanas.”
Durante la ceremonia, se encendieron velas y se elevaron oraciones por las víctimas, mientras vecinos, amigos y representantes de distintas religiones se unían en silencio, consternados por la tragedia.
El fallecimiento de Arjun Patoliya no solo representa una pérdida familiar irreparable, sino que visibiliza el dolor más profundo que puede dejar un accidente aéreo: el de los que quedan atrás. Dos niñas, huérfanas en cuestión de semanas, son ahora el símbolo del drama humano detrás de las estadísticas.
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