Doña Panchita mujer Parralense que científicos jamas lograron explicar su increíble forma de operar a las personas
24/05/2020 - Hace 6 años en ParralDoña Panchita mujer Parralense que científicos jamas lograron explicar su increíble forma de operar a las personas
Bárbara Guerrero, mejor conocida como Pachita, fue originaria de Parral, Chihuahua (1900), pero radicaba en la Ciudad de México (1979). Se le reconoce como la única “cirujana psíquica” por sus grandes dones para analizar la mente de las personas que acudían a ella y realizar “cirugías” inexplicables.
Pachita y sus curaciones han sido estudiadas por investigadores de todo el mundo, como el psicólogo estadounidense Stanley Krippner, el antropólogo médico cubano Alberto Villoldo, el investigador paranormal español Salvador Freixedo, el neurofísico mexicano Jacobo Grinberg-Zylberbaum y hasta el escritor Alejandro Jodorowsky le dedicó numerosas páginas.
¿Pero quién es Pachita? De ella se tienen pocos datos biográficos; se cuenta que cuando vivía en Chihuahua su madre adoptiva la regaló con un señor que trabajaba en un circo, por lo que él pasaría a ser su padre adoptivo. Se crió con esta persona, incluso lo acompañó durante su estancia en las Islas Marías donde Pachita curaba con plantas marinas; cuando regresaron al circo ayudó a una elefanta a parir. A partir de aquí la historia se hace confusa, pero se sabe que sus hijos nacieron en Parral, Chihuahua. Fue hasta que llegó a la Ciudad de México donde empezó a vender billetes de lotería y un día, mientras dormía una siesta, comenzó a hablar a través de ella el «hermano Cuauhtémoc» (sí, el último tlatoani mexica), quién le ayudó a curar a más personas mediante operaciones espirituales.
También se dice mucho de estas operaciones: algunos mencionan que utilizaba órganos de animales y otros que tenía un amigo doctor que se los proporcionaba. Lo que sin lugar a dudas sucedía es que, con un cuchillo de cocina, abría el cuerpo de sus pacientes y sacaba tumores y órganos que ya no servían, materializaba otros órganos para sustituir a los anteriores. Se dice que sus pacientes eran vecinos de la colonia Roma, sin embargo también tuvo pacientes del estrato político, incluso artístico, se volvió tan famosa que se le conoce en todo el mundo.
Según sus hijos y ayudantes, a mediados de 1978 les comunicó que había terminado su misión y que pronto moriría, no le creyeron puesto que siguió trabajando de la misma forma durante algunos meses. Pero a principios de 1979 enfermo, y como el hermanito no quería dejarla morir, decidió operarla ocupando esta vez el cuerpo de su asistente más cercano, la abrió y cambió dos de sus órganos, más no logró mejorar. Agonizó durante tres días para morir finalmente el 29 de abril de 1979.
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