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El “Mono” pide ayuda para recuperar la vista y volver a trabajar por su familia en Santiago
06/08/2025 - Hace 10 meses en Santiago PapasquiaroEl “Mono” pide ayuda para recuperar la vista y volver a trabajar por su familia en Santiago
Santiago Papasquiaro, Dgo. Enrique Ortiz, mejor conocido entre los santiagueros como «el Mono», atraviesa una situación crítica. Desde hace más de dos meses no puede trabajar debido a la pérdida casi total de su visión. Ha perdido el 100 % de la vista en su ojo derecho y ve apenas un 20 % con el izquierdo, lo que le impide realizar sus labores diarias.
Por más de 30 años, el Mono ha recorrido las calles de Santiago Papasquiaro vendiendo elotes preparados, con los que ha mantenido a su esposa y dos hijos. Hoy, sin poder ver con claridad, no le es posible continuar trabajando, y vive del apoyo de personas de buena voluntad que le han tendido la mano para subsistir y trasladarse a la ciudad de Durango en busca de ayuda médica.
“Dígame Mono, porque si no, nadie sabe quién es Enrique Ortiz”, comenta con humor y esperanza, mientras relata cómo la diabetes que padece le ha afectado gravemente los ojos. “Apenas veo a dos metros y todo borroso… así no puedo trabajar”, lamenta.
Los médicos ya le han informado que requiere una cirugía de cataratas urgente, especialmente en el ojo derecho, y cuanto más pronto se realice, mayores serán las posibilidades de recuperación. Sin embargo, las instituciones públicas le han informado que no hay programas activos en este momento y que tal vez haya disponibilidad hasta dentro de un año.
“Si me opero aunque sea de un ojo, ya puedo trabajar, volver a vender mis elotes y sacar adelante a mi familia… no quiero depender de nadie”, dice Enrique con voz serena pero esperanzada.
La comunidad santiaguera ha comenzado a movilizarse, pero se necesita el apoyo de autoridades, instituciones o personas solidarias que puedan ayudar a financiar la operación lo antes posible. El llamado está hecho: una cirugía puede cambiarle la vida a Enrique y permitirle volver a hacer lo que ama: trabajar honestamente.
Mientras tanto, la ciudad extraña su característico grito de “¡elotes preparados!”, que resuena en la memoria colectiva con cariño y admiración. Hoy, el Mono solo pide una oportunidad para volver a ver… y volver a luchar por su familia.
Por: Jesús Martínez





