En Santiago luchan por mantener vivas las tradiciones navideñas en el barrio El Pueblo
21/12/2025 - Hace 6 meses en Santiago PapasquiaroEn Santiago luchan por mantener vivas las tradiciones navideñas en el barrio El Pueblo
Santiago Papasquiaro, Dgo. En el populoso barrio El Pueblo de la cabecera municipal, la Navidad no es solo una fecha del calendario, sino una tradición viva que se defiende con fe, organización y comunidad. Desde hace años, la señora Lourdes Melero, mejor conocida como Lulú Melero, asumió la responsabilidad de preservar las celebraciones decembrinas que dan identidad al barrio.
Cada año, desde el mes de octubre, Lulú Melero organizaba en su propio hogar los tradicionales rosarios. Al concluir el mes dedicado a la Santísima Virgen, comenzaban los preparativos para la representación del Nacimiento, con ensayos de los pastores y de los personajes centrales: José, María y el Niño Jesús. Estas escenificaciones buscan revivir el sentido original de la primera Navidad.
La representación pone especial énfasis en la figura de los pastores, quienes, de acuerdo con el Evangelio de Lucas, fueron los primeros en recibir el anuncio del nacimiento del Salvador. En la antigüedad, los pastores eran marginados y despreciados socialmente, considerados poco confiables y relegados a los márgenes de la comunidad. Sin embargo, fue a ellos a quienes Dios decidió anunciar la buena nueva.
“Esa noche había unos pastores en los campos cercanos, que estaban cuidando sus rebaños de ovejas”, relata el Evangelio de Lucas (2:8). La aparición del ángel y el resplandor de la gloria de Dios llenaron de temor a los pastores, pero también de esperanza, al escuchar el anuncio del nacimiento del Mesías en Belén.
Aunque Lulú Melero ya no se encuentra físicamente, su legado permanece. Su hija, hermanos, familiares, vecinos y habitantes del barrio El Pueblo han decidido no permitir que esta tradición desaparezca. En este 2025, las representaciones navideñas continúan, recorriendo las calles y visitando los hogares para pedir posada, fortaleciendo la unión comunitaria y manteniendo viva la fe.
Así, el barrio El Pueblo demuestra que las tradiciones no mueren mientras haya quienes las recuerden, las valoren y las transmitan a las nuevas generaciones.
Por: Jesús Martínez






