“Nunca perdí la Fe”… “venimos por ti Zapata” y se suscita el milagro
09/04/2026 - Hace 2 meses en Santiago Papasquiaro“Nunca perdí la Fe”… “venimos por ti Zapata” y se suscita el milagro
Santiago Papasquiaro, Dgo. Fe e inteligencia mostró siempre Francisco Zapata Nájera, el santiaguero rescatado luego de casi 14 días en la mina Santa Fe en El Rosario, Sinaloa.
Una situación muy especial para la gente creyente. Primero, un hombre de fe, una persona que siempre creyó que sucedería el milagro en su vida.
Un municipio con nombre santo, El Rosario, la primera explicación ordenada de la fe católica.
Una mina con el mismo significado, Santa Fe, la profundidad de una creencia que es divina y una fe que en el ser humano se vuelve la esperanza de salir adelante, de encontrar lo mejor, de emerger de los peligros y sinsabores de la vida.
Todo esto mesclado con la inteligencia y la preparación de una persona en su trabajo, lo que sin duda alguna Francisco aprendió durante años de ser minero y que puso en práctica al momento de la tragedia. Con su lámpara, que tantas vidas ha salvado y que les permite a los mineros en la profundidad de una mina, de un tiro, como les llaman, tener, otra vez, la esperanza de que, con su fe y preparación, vencerán obstáculos.
Ahí ,en la terrible soledad, a 300 metros de profundidad que, Francisco lo sabía, se hizo necesaria la inteligencia y calma, en momentos prendía su lámpara, la apagaba para el ahorro de energía. Dicen los mineros “al menor ruido, emitir las señales de que ahí estás”.
Entonces se suscita el milagro en la fe e inteligencia de Francisco, se localiza a la 1:50 de la tarde del 7 de abril, luego de 312 horas aislado del mundo y a esa impactante profundidad, además de una mina azolvada con agua y lodo.
Llega el personal de la Secretaria de la Defensa Nacional, un oficial le dice «aquí estamos venimos por ustedes», agrega con emoción «como te llamas», a pesar de las graves circunstancias recibe la contestación, en ese orden «nunca perdí la fe, nunca perdí la fe, Francisco Zapata Nájera» dijo con voz sorprendente, segura, firme, nombre completo, otra vez, con su fe que ahora era ya un hecho tangible, su salvación. Entonces el oficial le dice «bien Zapata, todo está bien, vamos a sacarte de aquí, tranquilo, un poco de calma» e inician otras interminables 20 horas.
Para ese entonces y en superficie segura, familia, amigos, compañeros, rescatistas, autoridades, se enteraron, «uno está vivo, parece que es Zapata» y la alabanza «bendito Dios».
Luego los intensos trabajos y por fin, el momento esperado, el minuto increíble, por la misma entrada de la mina por la que llego Francisco, salió en un carrito de lesionados. Los aplausos, las lágrimas, la emoción, la Fe, otra vez, de que todo es posible con ella y con la esperanza de encontrar a otros 2 compañeros, hermanos, que les faltaba a la gran familia minera.
Luego de su salida, previa auscultación de su salud, en los llamados primeros auxilios, vía aérea llega Francisco Zapata, al hospital general de Mazatlán, Sinaloa, ahí en donde seguramente fue con su familia de recreo y de vacaciones merecidas, ahí, en la Perla del Pacifico, llega para su recuperación, acompañado de su esposa, una hija y su inseparable y querido hermano Adán Zapata Nájera.
A esa hora, Francisco es el ya el segundo minero rescatado del derrumbe en la mina de El Rosario, Sinaloa.
Quedan los números atrás de la mina Santa Fe, Francisco Zapata Nájera, sobrevivió 14 días bajo tierra, más de 320 horas en soledad y esperanza, cientos de hombre trabajando por su vida y la de sus compañeros, «se logró un rescate impresionante, gracias al equipo de trabajo» diría desde Palacio Nacional la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Y quedan ahí, las primeras palabras de francisco «nunca perdí la fe, nunca perdí la fe» y las del oficial del Glorioso Ejercito Mexicano «bien Zapata, venimos por ti» y cumplieron, ya está a salvo y con lo más querido para él, su familia, que nunca dejo de orar para que el esposo, padre, hijo, hermano, regresara con bien. El milagro bajo tierra se suscitó en Santa Fe, en El Rosario, en los hermanos mexicanos.








