El gobernador Esteban Villegas pidió a Alimentación para el Bienestar definir de inmediato cuántas toneladas de frijol serán compradas dentro del programa federal, al señalar que la falta de claridad mantiene en incertidumbre a miles de productores. Afirmó que el estado necesita saber cuántos serán atendidos con el precio de garantía de 27 pesos por kilo y cuántos quedarán fuera del esquema.
Informó que este mismo día se encuentran en Durango representantes de oficinas centrales de Alimentación para el Bienestar, quienes sostienen reuniones con productores para explicar el operativo. Dijo que espera que ahí se confirme el volumen real de acopio, ya que el precio elevado limita la capacidad de compra federal y reducirá necesariamente el número de beneficiarios.
Ante ese panorama, Villegas anunció que el gobierno estatal ya prepara una alternativa para todos los productores que no puedan incorporarse al programa federal. Explicó que existen empresas dispuestas a comprar frijol por arriba del precio internacional, actualmente ubicado entre 8 y 10 pesos por kilo, y que están listas para pagar entre 13 y 15 pesos de manera directa, sin intermediarios. Subrayó que esta diferencia prácticamente duplica lo que hoy pagan los coyotes en las zonas productoras. “De 8 a 13 o 15 hay mucho beneficio; no voy a permitir que malbaraten su producto”, afirmó.
El gobernador agregó que el estado adquirió dos cribadoras que estarán operando de manera gratuita en regiones estratégicas para mejorar la calidad del grano y facilitar su comercialización. Consideró que esta herramienta será clave para que los productores puedan acceder a mejores precios y mercados más amplios.
Villegas reiteró que lo más urgente es que la Federación defina cuántas toneladas captará con el precio de garantía. Una vez que se conozca esa cifra, el gobierno estatal activará su plan alterno para atender a todos los productores que queden fuera y evitar que el esfuerzo de este ciclo agrícola se venda por debajo de su valor real.
Aseguró que su prioridad es proteger la economía de las familias del campo y dar certidumbre en un momento crucial para la producción frijolera de Durango.
Por: Antonio Gaytán




