No basta amanecer a 0°C: el manzano ya no acumula frío útil en Canatlán, advierte Dr. Delgado
02/02/2026 - Hace 4 meses en Durango EstadoNo basta amanecer a 0°C: el manzano ya no acumula frío útil en Canatlán, advierte Dr. Delgado
El invierno es una etapa clave para la producción de manzana, aunque muchas veces pase desapercibido. Lejos de ser un periodo “muerto” para el campo, es durante estos meses cuando se define buena parte de lo que ocurrirá en la huerta en la siguiente cosecha. Así lo explicó el productor y especialista en fruticultura, Ramón Agustín Delgado, al detallar cómo la falta de frío útil está impactando directamente al manzano en Canatlán.
El especialista explicó que los frutales caducifolios, como el manzano, entran en un proceso natural conocido como dormancia, latencia o hibernación, en el que el árbol pierde sus hojas y reduce su actividad metabólica al mínimo. Este mecanismo le permite sobrevivir al invierno y prepararse para una brotación uniforme en primavera, siempre y cuando se acumulen las unidades de frío necesarias.
Hace alrededor de 50 años, en la región de Canatlán se alcanzaban hasta 800 unidades frío durante el invierno. Hoy, de acuerdo con mediciones realizadas en años recientes, apenas se logran acumular entre 180 y 250. Esta reducción tiene consecuencias directas en el desarrollo del árbol, ya que una brotación deficiente provoca floraciones desordenadas y una cuaja irregular de la fruta.
Uno de los principales errores de percepción, señaló Delgado, es creer que basta con registrar temperaturas cercanas a los 0 grados centígrados por la mañana. El manzano solo acumula frío útil en rangos de entre 0 y 7 grados, y si durante el día la temperatura supera los 15 grados, todo el frío acumulado durante la noche se pierde. Por eso, inviernos con mañanas frías pero días templados no resultan favorables para el cultivo.
Ante este escenario, los fruticultores que siguen apostando por la manzana se han visto obligados a realizar ajustes importantes. Entre ellos destacan el uso de productos para romper la dormancia, aplicados semanas antes de la primavera, con el objetivo de inducir una brotación más pareja y oportuna. Estas prácticas buscan compensar la falta de frío natural y reducir los daños en la floración.
Otra estrategia clave es la reconversión de las huertas tradicionales hacia sistemas de alta densidad, utilizando portainjertos y variedades con menores requerimientos de frío. Delgado explicó que este tipo de huertas permiten mejorar la eficiencia productiva y adaptarse mejor a las condiciones actuales del clima, siempre y cuando se acompañen de un manejo técnico adecuado.
El especialista subrayó que la manzana es uno de los cultivos más complejos del campo, ya que no basta con plantar una buena variedad. Se requiere un sistema integral que incluya formación del árbol, nutrición balanceada, manejo responsable de plagas y un control preciso del riego. En este último punto, destacó que para producir un kilo de manzana se requieren alrededor de 600 litros de agua al año, por lo que el uso de sistemas de riego eficientes y tecnología para el monitoreo de humedad se vuelve indispensable.
Además del frío y el agua, otro reto es el manejo sanitario. El uso indiscriminado de productos químicos puede eliminar plagas, pero también afecta a insectos benéficos y deja a la huerta vulnerable en etapas críticas del ciclo. Por ello, insistió en la importancia del manejo integrado de plagas y en el conocimiento técnico del cultivo para evitar pérdidas posteriores.
A pesar de este escenario, Delgado subrayó que la falta de frío ya no es una barrera definitiva para producir manzana. Explicó que en países como Brasil, Colombia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y algunas regiones de Europa, donde tampoco se registran inviernos intensos, la producción se ha mantenido e incluso incrementado mediante el uso de genética, manejo químico de la dormancia y tecnología agrícola. En esos casos, señaló, la clave ha sido adaptar los sistemas de producción a las condiciones locales y no depender únicamente del clima.
Pese a las dificultades, el productor aseguró que la manzana de Canatlán no tiene una sentencia de muerte. Existen alternativas técnicas y científicas para mantener el cultivo, pero reconoció que en la región los productores enfrentan este reto prácticamente solos, sin un acompañamiento sólido de políticas públicas ni esquemas de financiamiento adecuados.
Finalmente, dejó claro que el objetivo no es pedir apoyos asistencialistas, sino acceso a financiamiento y herramientas que permitan tecnificar las huertas, protegerlas de heladas y granizo, y hacer viable la producción a largo plazo. A su juicio, el futuro de la manzana en Canatlán dependerá de la capacidad de adaptarse al nuevo clima, invertir en conocimiento y apostar por un manejo más eficiente del cultivo.
La entrevista fue realizada como parte del programa Aquí hay Campo.




