El precio de garantía para el frijol en la próxima cosecha será “muy bueno” y superior al del año pasado, cuando se pagó a 27 pesos por kilo. Así lo adelantó el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Julio Berdegué, durante un encuentro con campesinos en el municipio de Poanas, Durango, donde dejó en claro que, aunque el Gobierno federal tiene la voluntad de apoyar, no cuenta con el presupuesto suficiente para comprar toda la producción nacional.
El funcionario advirtió que, si los productores no se organizan en grupos de acopio, gran parte de la cosecha podría terminar en manos de los intermediarios, conocidos en el campo como coyotes, quienes aprovechan la dispersión y la falta de coordinación para pagar precios más bajos.
Producción histórica en puerta
Berdegué explicó que, gracias a las lluvias registradas durante este año agrícola, se espera una cosecha histórica de frijol en varias entidades del país.
En Durango, las proyecciones oficiales estiman entre 120 mil y 130 mil toneladas. En Zacatecas, el gobernador ha informado de casi 400 mil toneladas, y en Nayarit también se anticipa un alto rendimiento. Con estas cifras, la producción nacional podría acercarse al millón de toneladas, una cifra que en el papel es positiva, pero que genera el reto de la comercialización.
“Si hacemos las cuentas con un precio de 27 pesos por kilo, estaríamos hablando de 27 mil millones de pesos. Y la verdad es que el Gobierno federal no tiene esa cantidad de recursos. No podemos comprar toda la producción, por más voluntad que tengamos”, explicó Berdegué ante decenas de campesinos reunidos.
Alimentación para el Bienestar no podrá absorber toda la cosecha
El secretario detalló que Alimentación para el Bienestar (antes Segalmex) será la instancia encargada de comprar una parte de la producción con precio de garantía. Reconoció que se hará un esfuerzo para transparentar los procesos, corregir los “candados” que han generado inconformidades y dar certidumbre en los calendarios de recepción y entrega de costales.
“Sí se pueden eliminar trabas, sí se puede dar claridad, pero el dinero no alcanza para todo. El Gobierno comprará lo que sea posible, pero es indispensable que el resto de la producción encuentre canales de comercialización justos y directos”, recalcó.
La amenaza de los coyotes
El gran riesgo, dijo Berdegué, es que la sobreproducción sin mecanismos de acopio termine fortaleciendo a los coyotes, que aprovechan la urgencia de los campesinos para imponer precios bajos.
“Si los productores no se organizan, lo que no alcance a comprar Alimentación para el Bienestar se lo van a quedar los intermediarios. Y entonces, de nada sirve que haya un precio de garantía alto si al final el productor no accede a él y termina vendiendo barato”, advirtió.
Empresas dispuestas a comprar directamente
El funcionario reveló que ya hay siete grandes empresas nacionales dispuestas a comprar directamente el frijol de Durango y otros estados, con la condición de que esté acopiado en bodegas y se reúnan volúmenes mínimos de 40 o 50 toneladas.
“Una de estas empresas nos dijo que podría comprar todo el frijol de Durango, pero necesita que esté acopiado. No puede ir campo por campo levantando la cosecha; para eso están los coyotes. Si logramos organizar el acopio, las empresas pueden venir directamente y pagar un mejor precio”, explicó.
Incluso, señaló que estas compañías ofrecen pagos adicionales si el frijol se entrega cribado (limpio y seleccionado) y en costales, lo que abre la posibilidad de que los campesinos incrementen sus ingresos al mejorar la calidad de su producto.
Ejemplos exitosos en el campo duranguense
Para demostrar que este modelo es viable, Berdegué recordó experiencias recientes en Durango. En el municipio de Tlahualilo, productores de sandía y melón lograron organizarse y, con apoyo de la Sader y del Gobierno estatal, consiguieron vender a Walmart y a la Central de Abasto de Guadalajara.
“Antes, esos campesinos estaban a merced del coyote, que les pagaba dos pesos el kilo, perdiendo dinero. Ahora tienen contratos directos y mejores precios. Ese mismo esquema lo podemos aplicar con el frijol”, destacó.
Un llamado urgente a la organización
El titular de Sader subrayó que los campesinos tienen 30 días antes del inicio de la cosecha para conformar grupos de acopio, designar responsables y preparar las bodegas.
“El precio de garantía será muy bueno, incluso superior al del año pasado, pero no alcanza para todos. La única manera de que el beneficio llegue a los productores es organizándose. Si no lo hacen, los coyotes seguirán ganando”, sentenció.
El funcionario insistió en que el Gobierno federal y estatal acompañarán a los agricultores en este proceso, pero la responsabilidad principal recae en los propios productores: “El gobierno pone la mesa, pero si no hay voluntad de juntarse y acopiar, no hay forma de evitar que el intermediario se quede con el frijol”.
Conclusión
La advertencia de Sader es clara: el precio de garantía será un respaldo importante, pero no suficiente para absorber toda la producción nacional. El verdadero reto está en la organización campesina, que permitirá aprovechar el buen precio, atraer a las empresas compradoras y, sobre todo, evitar que el fruto del esfuerzo termine en manos de los coyotes.
Por: Antonio Gaytán




