Para fortalecer la cultura del cuidado del agua y la corresponsabilidad vecinal, la diputada Gaby Vázquez Chacón presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Condominios del Estado que faculta a los conjuntos habitacionales para sancionar el mal uso del recurso e involucrar a administradores y autoridades en su vigilancia.
A nombre del Grupo Parlamentario del PAN, Vázquez subrayó que “cuidar el agua no es solo una buena práctica, es un acto de responsabilidad colectiva, de justicia intergeneracional y de respeto por quienes vendrán después”. La propuesta establece que, mediante los reglamentos internos, las y los vecinos puedan fijar multas y sanciones proporcionales para conductas como lavar autos o banquetas con manguera, o cualquier otro uso negligente del agua potable.
Un punto clave es el destino de lo recaudado: deberá invertirse exclusivamente en el mantenimiento de áreas comunes y transparentarse ante el comité de vigilancia del condominio. Con ello, se busca que las sanciones tengan un fin correctivo y comunitario, además de incentivar el cumplimiento de las reglas.
La iniciativa también impone a las administraciones de condominios la obligación de reportar de manera inmediata al Ayuntamiento o al organismo operador cualquier acción que represente desperdicio o uso irresponsable del agua. Este candado pretende articular la colaboración entre comunidad y autoridades municipales para prevenir fugas, corregir malas prácticas y responder con rapidez ante incidentes.
De acuerdo con la legisladora, el objetivo es transformar los condominios en espacios de conciencia y corresponsabilidad, donde el respeto al recurso más vital “sea norma y no excepción”. “La cultura del agua no se impone con discursos —añadió—; se construye con reglas claras, participación vecinal y responsabilidad compartida”.
La propuesta llega en un contexto de estrés hídrico para múltiples ciudades del país y coloca a los condominios como primer frente de acción: el lugar donde decisiones cotidianas —cerrar una llave, evitar el riego excesivo, reparar fugas— se traducen en ahorros reales. De aprobarse, los reglamentos internos se convertirán en herramientas concretas para cuidar el agua y sostener, con transparencia, el mantenimiento de los espacios comunes.
Por: Antonio Gaytán




