Tecnología y relevo generacional impulsan cultivo de chile en Durango
03/07/2026 - Hace 1 hora en Durango EstadoTecnología y relevo generacional impulsan cultivo de chile en Durango
El cultivo de chile atraviesa una etapa de transformación en Durango. La incorporación de tecnología, el uso de semillas certificadas y el relevo generacional comienzan a redefinir una de las actividades agrícolas más importantes del estado, que para el ciclo 2026 contempla una intención de siembra de 6 mil 60 hectáreas distribuidas en 29 municipios, de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).
El alcalde de Poanas y productor agroalimentario, Armando García, aseguró que la tecnificación será determinante para elevar la productividad y mantener la competitividad del cultivo frente al incremento en los costos de producción, los riesgos climáticos y las exigencias del mercado.
Durante un recorrido por una parcela establecida bajo un esquema tecnificado, explicó que el objetivo es que cada vez más productores adopten prácticas que permitan obtener plantas más vigorosas, uniformes y con mejores rendimientos.
«Queremos que se replique; que haya buenas prácticas de plantación de chile, donde la gente utilice cintilla para riego por goteo, acolchado y una fertilización adecuada», expresó.
La parcela visitada mostró un cultivo homogéneo, con buen desarrollo vegetativo y sin problemas de virosis, resultado de un manejo integral que combina riego por goteo, acolchado, nutrición especializada, aplicaciones oportunas y semillas certificadas.
Para García, la diferencia entre una plantación tradicional y una tecnificada «es abismal», ya que el manejo adecuado del agua, la nutrición y la calidad genética de la semilla permiten elevar el potencial productivo de las plantas.
Las cifras del SIAP confirman por qué la tecnificación cobra mayor relevancia. Mientras en 2025 Durango cosechó 6 mil 338.4 hectáreas de chile y obtuvo una producción de 90 mil 61.3 toneladas, para el ciclo 2026 la intención de siembra será de 6 mil 60 hectáreas y la producción estimada es de 72 mil 26.6 toneladas, una reducción cercana al 20 por ciento.
En ese escenario, producir más por hectárea se convierte en el principal desafío para mantener la rentabilidad y competitividad de una de las hortalizas más importantes del estado.
Las proyecciones del SIAP indican que cinco municipios concentran el 80.6 por ciento de la superficie estatal destinada al cultivo de chile. Poanas encabeza la lista con 2 mil 312 hectáreas, seguido de Nuevo Ideal, con 845; Nombre de Dios, con 783; Cuencamé, con 667.5, y San Juan del Río, con 277 hectáreas.
En conjunto, estos cinco municipios suman 4 mil 884.5 hectáreas de las 6 mil 60 proyectadas para todo el estado, consolidándose como el principal corredor productor de chile en Durango. En contraste, municipios como Mapimí, Tlahualilo y Gómez Palacio presentan reducciones importantes en su intención de siembra, reflejo de los ajustes que enfrenta esta actividad agrícola.
Para Armando García, producir más ya no es suficiente. Explicó que los agricultores de Durango también enfrentan la competencia de chile importado, por lo que la calidad y los costos de producción se han convertido en factores determinantes para mantenerse en el mercado.
«El mercado pide calidad y pide precio; con este formato estamos siendo competitivos porque estamos haciendo bien las cosas», sostuvo.
Recordó que hace dos décadas Poanas sembraba más de 3 mil hectáreas de chile. Posteriormente la superficie cayó hasta alrededor de 200 hectáreas y actualmente el municipio se acerca nuevamente al millar de hectáreas, recuperación que atribuyó a la confianza que los productores han recuperado en los sistemas tecnificados.
El exinvestigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), Evenor Cuéllar, consideró que la parcela observada representa un ejemplo del potencial que puede alcanzar el cultivo cuando se aplican nuevas tecnologías y un manejo agronómico adecuado.
Advirtió, sin embargo, que esos avances deben llegar también a los pequeños productores.
«El cultivo de chile está escapando hacia el agricultor de grandes recursos y eso es lo peligroso», señaló.
Consideró indispensable fortalecer la capacitación, el acceso al financiamiento, el manejo poscosecha y la transferencia tecnológica para evitar que la rentabilidad del cultivo quede limitada a quienes tienen mayor capacidad de inversión. También alertó sobre prácticas como sembrar chile de manera consecutiva sobre la misma superficie, ya que ello favorece enfermedades de la raíz y disminuye el rendimiento de las plantas.
El presidente de Fundación Produce Durango, Jorge Pérez, coincidió en que el acceso al financiamiento será determinante para ampliar la tecnificación del cultivo.
Explicó que establecer una hectárea de chile con semilla híbrida y manejo especializado requiere inversiones cercanas a 80 mil pesos, sin considerar los costos de cosecha y comercialización. Añadió que fortalecer los seguros agrícolas también será indispensable para proteger las inversiones de los productores frente a fenómenos como granizadas y otros eventos climáticos.
El relevo generacional también comienza a reflejarse en el campo duranguense.
Uno de esos casos es el del ingeniero agrónomo Noel Piedra Ramírez, de 26 años, quien decidió regresar a su comunidad tras concluir sus estudios universitarios para aplicar conocimientos en nutrición vegetal, análisis de suelo, manejo eficiente del agua y mejoramiento genético. Gracias al uso de híbridos comerciales logró incrementar los rendimientos de alrededor de tres toneladas por hectárea obtenidas con materiales criollos hasta más de siete toneladas por hectárea, además de trabajar en el desarrollo de materiales adaptados a las condiciones de suelo y clima de la región.
Su experiencia refleja el cambio que vive el campo duranguense. Productores, investigadores y especialistas coinciden en que el futuro del cultivo de chile dependerá cada vez menos de ampliar la superficie sembrada y más de producir con mayor eficiencia mediante tecnología, innovación y una nueva generación de agricultores preparados para enfrentar los retos del campo.




