Y aun cuando deje la tropa… seguiré siendo soldado.
Durango, Dgo.— 8 de marzo de 2026, la mañana del sábado se realizó un desayuno de convivencia entre personal militar en situación de retiro y mandos en las instalaciones del 62/o. Batallón de Infantería, dentro del Campo Militar No. 10 A “General Brigadier Orestes Pereyra”, en Cinco de Mayo, Durango, un encuentro organizado por la Décima Zona Militar, con el propósito de mantener la cercanía con quienes concluyeron su servicio activo.
En el comedor, risas y los saludos se repetían entre viejos camaradas. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que algunos se habían visto, pero bastaba un apretón de manos o un “¿te acuerdas de aquella vez…?” para que las historias volvieran a fluir como si el tiempo no hubiera pasado.
El desayuno, no tuvo discursos largos ni anuncios formales. Fue, más bien, un espacio para reencontrarse, para recordar operaciones, marchas, guardias, ascensos y anécdotas que forman parte de la memoria colectiva del Ejército. Entre plato y plato, los retirados compartían fotografías, hablaban de sus familias, de sus años de servicio y de cómo la vida militar les enseñó a enfrentar todo con disciplina y entereza.
Los mandos presentes se acercaban a cada mesa con la misma intención: saludar, escuchar y agradecer. No había prisa. El ambiente era de respeto y camaradería, como si cada gesto buscara subrayar que, aunque ya no estén en activo, los retirados siguen siendo parte de la historia viva de la institución.
“Uno nunca deja de ser soldado”, comentaba uno de ellos mientras ajustaba con cuidado la insignia en su saco civil. Y en esa frase parecía resumirse el espíritu del encuentro: un reconocimiento sencillo, sin estridencias, a quienes dedicaron su vida al servicio de la Nación.
La convivencia concluyó entre abrazos, fotografías grupales y promesas de volver a reunirse. Para muchos, fue más que un desayuno; fue un recordatorio de que la hermandad que se forja en el Ejército no se disuelve con el retiro, sino que se transforma en memoria, gratitud y orgullo compartido.











