Falla de San Andrés: el próximo “Big One” podría ser más extremo de lo pensado y estas son las regiones de EEUU y México que correrían más riesgo
18/08/2025 - Hace 10 meses en InternacionalFalla de San Andrés: el próximo “Big One” podría ser más extremo de lo pensado y estas son las regiones de EEUU y México que correrían más riesgo
Un nuevo estudio de Caltech advirtió que la famosa falla de San Andrés podría comportarse de forma más extrema de lo que los modelos tradicionales preveían. La investigación inspirada en el análisis del terremoto de magnitud 7.7 que sacudió la región de Mandalay, en Myanmar, el 28 de marzo de 2025 mostró que fallas de gran extensión pueden romperse de manera continua y conectar segmentos antes considerados independientes, lo que altera por completo los escenarios de peligro sísmico.
El estudio liderado por investigadores de Caltech analizó las deformaciones superficiales y los patrones de ruptura del terremoto de Myanmar (Sagaing Fault), documentando una ruptura excepcionalmente larga de cientos de kilómetros que superó las expectativas basadas en la segmentación histórica de la falla. Esa continuidad y «suavidad» en la geometría del sistema permitió que la ruptura avanzara más lejos y más rápido de lo previsto, con implicaciones directas para fallas análogas como la de San Andrés.
Los investigadores subrayan que los terremotos no “repiten” exactamente los mismos patrones: la liberación de tensión en un punto puede facilitar rupturas extensas en otros tramos. En el caso de Sagaing, sectores que se creían inactivos cedieron y algunos segmentos que habían fallado en rupturas previas también participaron, creando una ruptura combinada de gran longitud. Esto obliga a replantear supuestos sobre hasta dónde puede propagarse una ruptura en fallas largas y rectas.
Caltech y varios medios que cubrieron el trabajo llaman a tomar en serio escenarios en los que la ruptura se extienda desde el centro-norte hasta el tramo sur de la falla, lo que empequeñecería impactos que hasta ahora se modelaban como “localizados” o segmentados.
El equipo de investigación plantea escenarios en los que una ruptura extensa de la San Andrés podría afectar simultáneamente varios condados y zonas urbanas. Entre las áreas señaladas como más vulnerables figuran:
- Monterey y la Costa Central (incluyendo San José y la Bahía): daño en infraestructura y redes críticas si la conexión con segmentos del norte de la falla ocurre.
- Sur de California (condados de San Bernardino, Riverside y Los Ángeles): alto riesgo por densidad poblacional y dependencia de redes de transporte y suministro.
- Zona fronteriza y sur de la falla (condado de Imperial y la región de Mexicali, Baja California, en México): una ruptura prolongada podría cruzar hacia territorio mexicano, generando impactos transfronterizos en carreteras, electricidad y acueductos.
Los científicos advirtieron que un evento de esta magnitud no sería un “episodio local” sino una catástrofe simultánea que interrumpiría servicios básicos en áreas extensas y complicaría enormemente las operaciones de respuesta y rescate.
La investigación empleó técnicas avanzadas de teledetección (imágenes satelitales ópticas y radar) y correlación imagen-a-imagen para mapear deformaciones superficiales a lo largo de cientos de kilómetros. Esas observaciones mostraron desplazamientos de varios metros en algunos sectores y una ruptura sostenida de gran extensión, lo que permitió a los modeladores probar escenarios de propagación que previamente se consideraban improbables.
Los autores insisten en que incorporar datos satelitales (por ejemplo, Sentinel) y registros históricos en simulaciones físicas mejora la precisión de los modelos y ayuda a definir escenarios más realistas para la planificación civil y la infraestructura.
¿Significa esto que el “Big One” es inminente?
No: los investigadores puntualizan que no es posible fijar una fecha para el próximo gran terremoto. Lo que el estudio hace es ampliar y matizar los escenarios de riesgo: si la falla acumula tensión suficiente y las condiciones de continuidad geométrica lo permiten, la ruptura podría propagarse más de lo que indican modelos basados únicamente en rupturas históricas.
Recomendaciones prácticas para reducir la vulnerabilidad
Los autores y expertos en sismología proponen varias líneas de acción para minimizar el riesgo y mejorar la resiliencia:
-Integrar datos satelitales y paleosísmicos en simulaciones de largo plazo para capturar rupturas extendidas.
–Actualizar códigos y normas de construcción en zonas de mayor exposición, priorizando redes críticas (hospitales, energía, agua y transporte).
–Planes de respuesta interjurisdiccionales que consideren impactos simultáneos en múltiples condados y la coordinación transfronteriza con México.
–Educación pública y simulacros masivos para que la población conozca rutas de evacuación, auto-protección y acciones tras un temblor mayor.
El equipo de Caltech ya prepara simulaciones de largo plazo para evaluar distintos escenarios de ruptura en la San Andrés y sus implicaciones. A su vez, la comunidad científica recomienda mantener y ampliar la vigilancia geodésica y satelital, además de reforzar la colaboración entre universidades, agencias gubernamentales y gestores de infraestructura. Estas medidas son clave para que las autoridades locales y nacionales puedan elaborar planes de mitigación más realistas y eficaces.
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