¿Qué esconde la Gran Mancha Roja de Júpiter? Estudio revela nuevas pistas del misterio
24/06/2026 - Hace 2 horas en Internacional¿Qué esconde la Gran Mancha Roja de Júpiter? Estudio revela nuevas pistas del misterio
La Gran Mancha Roja de Júpiter continúa siendo uno de los fenómenos atmosféricos más estudiados y enigmáticos del sistema solar. Un nuevo estudio liderado por científicos del centro Goddard de la NASA, citado por medios especializados como National Geographic, ha revelado nuevas pistas sobre su evolución, composición y persistencia, reavivando el interés científico por este colosal sistema.
Durante más de 190 años de observación continua, esta tormenta ha sido monitoreada mediante telescopios terrestres y espaciales como el Hubble, permitiendo documentar cambios significativos en su tamaño y comportamiento. Sin embargo, su origen exacto sigue sin explicación definitiva.
Un gigante atmosférico en constante transformación
En sus primeras observaciones, la Gran Mancha Roja tenía un diámetro estimado de entre 40,000 y 50,000 kilómetros, lo que la hacía capaz de albergar varias Tierras en su interior. Con el paso del tiempo, esta estructura ha experimentado una reducción progresiva, aunque sigue siendo lo suficientemente grande como para contener dos planetas del tamaño de la Tierra.
Actualmente, el vórtice mide aproximadamente 12,000 kilómetros en su eje norte-sur y cerca de 20,000 kilómetros de este a oeste, lo que confirma que su estructura sigue siendo dinámica y cambiante.
El misterio de su origen y su color
Uno de los mayores enigmas es el color rojo intenso que caracteriza a esta tormenta. Investigadores como Amy Simon han planteado que compuestos presentes en las capas profundas de la atmósfera, como el hidrosulfuro de amonio, podrían reaccionar con la radiación ultravioleta del Sol y los rayos cósmicos, generando esta tonalidad.
Sin embargo, las condiciones extremas de Júpiter dificultan reproducir estos procesos en laboratorio, por lo que aún no existe una respuesta definitiva.
La ausencia de una superficie sólida y la presencia de vientos de hasta 680 km/h permiten que este anticiclón gigante se mantenga activo durante siglos, convirtiéndose en un verdadero laboratorio natural del sistema joviano.







