Durante el pasado fin de semana, al menos once personas perdieron la vida en los estados de Texas, Oklahoma y Arkansas debido a fuertes tormentas y tornados que azotaron la región, según informaron las autoridades locales de distintos condados.
En el condado de Cooke, Texas, se encontraron tres cuerpos sin vida pertenecientes a una familia en la población rural de Valley View, cercana a Oklahoma, entre ellos dos niños. Ray Sappington, jefe de policía de Cooke, lamentó la situación al afirmar que, aunque hasta el momento se han confirmado cinco víctimas mortales, se teme que esta cifra aumentará a medida que se lleven a cabo las labores de rescate e identificación de los afectados.
Destructivas consecuencias para Texas
Las intensas lluvias y vientos provocaron la destrucción de decenas de viviendas en la región y dejaron a millas de ciudadanos sin suministro eléctrico, generando un escenario de desolación en las comunidades afectadas. El Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas de tornados y fuertes tormentas eléctricas durante el fin de semana, advirtiendo sobre la posibilidad de vientos peligrosos y granizo en la zona.
En el norte de Dallas, un tornado provocó estragos en carreteras y gasolineras, además de volcar varios vehículos pesados, afectando la movilidad de la población y generando caos en las vías de circulación.
Ante la gravedad de la situación, se activaron operativos de rescate y se habilitaron refugios para los afectados, como el que se abrió en el municipio de Sander para brindar asistencia a los heridos y damnificados por las tormentas. Las autoridades locales y equipos de emergencia continúan trabajando en las labores de rescate y asistencia a las comunidades afectadas, mientras se evalúan los daños ocasionados por las fuertes tormentas que cobraron la vida de al menos once personas en Texas, Oklahoma y Arkansas.