Este país busca eliminar a todos los gatos antes de 2050
28/11/2025 - Hace 6 meses en InternacionalEste país busca eliminar a todos los gatos antes de 2050
El gobierno de Nueva Zelanda provocó un intenso debate público tras anunciar que los gatos ferales serán parte de su estrategia nacional para proteger especies endémicas altamente vulnerables frente a depredadores invasores.
Según el plan, los gatos salvajes representan una amenaza significativa para aves, lagartos, murciélagos e insectos, además de transmitir toxoplasmosis, enfermedad que afecta a personas, fauna y ganaderos.
Medida ambiental con fuerte reacción social
El ministro de Conservación, Tama Potaka, afirmó que las comunidades neozelandesas desean “reservas llenas de aves, no de depredadores”, justificando así la controversial decisión oficial de incluir a los felinos no domesticados.
Potaka explicó que los gatos ferales habitan bosques, campos y zonas rurales, donde ejercen una presión intensa sobre especies únicas cuyo equilibrio ecológico ya enfrenta múltiples riesgos severos.
El funcionario sostuvo que esta política ofrece “mejores herramientas para las comunidades”, promete menor impacto económico para granjeros y busca fortalecer la protección ambiental hacia el año 2050.
También advirtió que estos gatos incrementan la presencia de toxoplasmosis, enfermedad que “daña a los desfiles, afecta a la gente y cuesta a los granjeros la pérdida de ganado”, complicando la situación nacional.
Gatos domésticos quedan fuera de la campaña
El gobierno subrayó que los gatos domésticos no forman parte de esta estrategia, siempre que cuenten con dueño responsable, esterilización, chip de identificación y medidas para evitar que cacen vida silvestre.
“Nueva Zelanda está llena de orgullosos dueños de gatos, y las mascotas domésticas no forman parte de esta política pública”, aseguró Potaka al intentar frenar la inquietud social desatada.
El ministro no detalló aún cómo se controlará la población feral ni qué métodos se emplearán para impedir su reproducción en regiones donde ya son difíciles de rastrear.
Mientras tanto, organizaciones ambientalistas respaldan el programa, argumentando que proteger especies nativas emblemáticas es una prioridad urgente frente al aumento continuo de depredadores introducidos desde décadas pasadas.
Sin embargo, asociaciones animalistas cuestionan la iniciativa, advirtiendo riesgos éticos, operativos y sanitarios que podrían abrir un conflicto prolongado entre conservacionistas y defensores de los gatos.




